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Fernández: «El Gobierno de España tiene que hacerse notar en Cataluña»

Entrevista a Alejandro Fernández, la nueva voz del PP catalán. Sustituye a Enric Millo como portavoz parlamentario de los populares en Cataluña

Entrevista a Alejandro Fernández, la nueva voz del PP catalán
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Alejandro Fernández (Tarragona, 1976) es el nuevo portavoz parlamentario del PP catalán, para lo cual ha tenido que renunciar a ser teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Tarragona. El dirigente popular siente que ha llegado la hora de dejar su huella.

Alejandro Fernández (Tarragona, 1976) es el nuevo portavoz parlamentario del PP catalán, para lo cual ha tenido que renunciar a ser teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Tarragona. El dirigente popular siente que ha llegado la hora de dejar su huella.

–¿Por qué ha aceptado convertirse en portavoz parlamentario del PP catalán?

–Tuve que hacer una reflexión porque es incompatible gobernar una ciudad y ser portavoz parlamentario. No ha sido una decisión sencilla, porque ejerzo mucho de tarraconense y era un reto muy ilusionante ser teniente de alcalde en mi ciudad. Al final, la coyuntura política ha contado mucho porque el reto de ser portavoz parlamentario es apasionante.

– ¿Qué le ha pedido Xavier García Albiol?

–Que sea yo mismo.

–Soraya Sáenz de Santamaría habla de afrontar la relación con Cataluña con «empatía, imaginación y acercamiento». ¿Se debe trasladar también esta actitud al Parlament?

–Creo que son instancias distintas. Empatía y acercamiento son buenas actitudes ante la vida, y yo suelo ser simpático, no tengo la fama de ser antipático. Lo que tengo muy claro es que trataré con cordialidad a todos mis adversarios pero sin renunciar a mis principios.

–¿Debe tener más presencia el Gobierno en Cataluña?

–Por supuesto. Tiene que estar presente la idea de España porque durante 30 años ha habido un proceso de degradación de la idea de España en Cataluña, una estrategia por parte del nacionalismo, que ha tenido sus frutos. Es necesario que se note no solo desde el punto de vista institucional e ideológico, sino también desde el punto de vista sentimental.

–¿Cómo se podría concretar esto?

–El Gobierno de España tiene que hacerse notar. Eso requiere que la acción sea más intensa y lo va a ser por lo que se ha anunciado. Luego hay otras cosas que son trabajo nuestro. El nacionalismo ha tenido una estrategia clara durante mucho tiempo y al final se han implantado unas expresiones que van alejando paulatinamente la idea de España del imaginario de los catalanes. No es casualidad que se nieguen a decir la palabra España y digan «Estat espanyol», un estado no tiene alma y España sí. Todo ese lenguaje se ha hecho conscientemente para dar a entender que esto no es España y por tanto tenemos que recuperar la batalla del lenguaje. Y quien pierde la batalla de las ideas, pierde las elecciones y el poder y en definitiva aquello en que creemos.

–¿Llevan mucha ventaja los nacionalistas con todo esto?

–Tienen una desventaja fundamental que es que su ideología es una ideología decimonónica que, por desgracia, no ha traído buenas consecuencias a Europa en los últimos 200 años. Es verdad que en aras del consenso constitucional y la construcción de las autonomías durante mucho tiempo, con un poco de ingenuidad, se les dejó hacer, hasta que llega un momento en que se ven suficientemente fuertes para intentar romper España y no lo han conseguido, y no lo van a conseguir.

–¿Con los nacionalistas hay que pactar o hay que combatirlos?

–Hay que separar las cosas. Hay que comandar la lucha de las ideas siempre, y a eso no se puede renunciar porque si no tu proyecto político no tiene futuro. Luego la gente dicta sentencia en las urnas. Lo que nunca hay que hacer es aceptar el lenguaje de tu adversario porque entonces la derrota es completa.

– ¿Se imagina llegando a acuerdos con Junts pel Sí?

–Si Junts pel Sí me trae una propuesta de apoyo a los autónomos y de bajada de los tramos autonómicos del IRPF y otros impuestos, pues vamos a sentarnos a hablar, encantados. Si nos vienen con presupuestos con partida para el referéndum, no habrá necesidad de sentarse.

–¿El problema en Cataluña debe afrontarse con la ley en la mano o necesita «más política», como dicen algunos?

–Esto es un subterfugio que usan algunos oponiendo política y ley. Y eso no existe. La política solo se puede ejercer en el marco de la ley. Por lo tanto, una vez se cumple la ley, pasamos a hacer política. ¿Y qué significa hacer política en el marco de la ley? Que si tenemos que hablar de infraestructuras, de inversión, de financiaron o de sanidad hablemos, pero la política no es ilegalidad.

–El último sondeo de la Generalitat detectó una tendencia a la baja al independentismo. ¿Cómo lo interpreta?

–Un dato importante es que entre ese 40 y pico por ciento que está por la independencia, solo la tercera parte cree que eso es posible. Continúan siendo independentistas pero no acaban de ver que sea posible y tiene que ver con que se están cansando.

–¿Cree que la tendencia a la baja del apoyo a la independencia va a consolidarse?

–Algunos se han cansado porque se han sentido engañados. Hace no mucho, destacados representantes del Govern decían que con el 9-N ya habían pasado pantalla y ahora quieren volver a hacerlo, pues con eso pierdes credibilidad.

–¿Abrir una reforma de la Constitución contribuiría a rebajar los apoyos del independentismo?

–Hago mía la frase Rajoy que dice: «Encantado de hablar de la Constitución pero tráiganme una propuesta que genere consenso igual o superior al del 78». Se puede reformar, pero tiene que tener el mismo consenso del 78.

–El consenso en el lado constitucionalista (PP, PSC, C’s) puede mejorar en Cataluña?

–El PSC lo ha descartado por definición desde el principio y C’s está con una postura ambigua que nos sorprende a todos. En cualquier caso, apunto solo como reflexión que Cataluña es la única comunidad en que no ha habido alternancia política. Introduzco el matiz, ha habido alternancia de partidos pero no de ideología. El nacionalismo siempre ha gobernado Cataluña.

–¿Por qué cree que los constitucionalistas no consiguen los diputados necesarios para lograr una mayoría alternativa?

–La política catalana está inestable y hay variaciones enormes en la confianza que depositan los ciudadanos en los partidos políticos. Por tanto, a día de hoy faltan diputados sí, pero si se trabaja bien, se puede lograr.

–Volvamos sólo un instante a su nombramiento como portavoz. ¿Tiene alguna lectura relacionada con el próximo congreso del PP catalán?

–No lo creo porque son escenarios distintos. El congreso a finales de marzo y todos hemos depositado nuestra confianza en Xavier García Albiol.

–¿Para qué debe servir el Congreso del PP catalán?

–Tiene que servir para nuestro proyecto político, que es la construcción de una alternativa al nacionalismo, logre ser la casa común de todos los catalanes que también se sienten españoles. Desde un prisma del centro derecha pero con mentalidad abierta para atraer a más sectores.