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«La historia tiene un componente trágico que el buenismo de hoy olvida»

El escritor y periodista Valentí Puig presenta su nuevo dietario, que recoge los años 90 a 93, y su último poemario

  • Valentí Puig presentó ayer sus últimas novedades editoriales
    Valentí Puig presentó ayer sus últimas novedades editoriales / Archivo
Carlos Sala.  Barcelona.

Tiempo de lectura 4 min.

06 de diciembre de 2017. 14:33h

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Carlos Sala.  Barcelona. 6/12/2017

La vida es un juego de azar extraño, porque el que gana es aquel que pone las reglas y las determina. Es decir, el juego es poner reglas, inventarlas, adjudicar sentidos, definir papeles y roles. Pensemos en un escritor como Valentí Puig. Vivía en Mallorca, con ciertas colaboraciones, críticas de libros y artículos de opinión, cuando de pronto vio que el corresponsal del diario «ABC» había fallecido. «Hacía tiempo que me sentía incómodo en la isla y ese fue el motor que me llevó a buscar el cambio. Tuve suerte, porque a veces esperas y esperas y no acaba de ocurrir nada», condiesa el autor.

Puig cogió entonces el teléfono y llamó al responsable del diario para preguntar si buscaban un recambio para aquel puesto. La sorpresa fue que prácticamente de forma inmediata le preguntaba él cuándo podía viajar a Londres. La respuesta fue igual de inmediata. Sí. Eran los primeros años de los 90 y empezaba así su experiencia en la capital británica, una época trascendental en la historia reciente de las islas británicas con acontecimientos que incluyeron la muerte de Lady Di o el incendio del castillo de Winsor, aquel célebre «annus horribilis» que anunció la Reina Isabel II. Pero sobre todo unos años trascendentales en su propia vida personal.

Éste es el contexto en que se mueve la quinta entrega de sus dietarios, «La bellesa del temps» (Proa), que abarcan del 1990 al 1993 e incluyen episodios como su seguimiento a Ross Perot en las elecciones americanas de 1992 que supuso el relevo del republicano George Bush padre por el carismático demócrata Bill Clinton. «Perot era un antecesor de Trump. Le seguí por California, Texas. Para mí fue una noche triste cuando perdió Bush, un gran estadista, quien entendió antes que Thatcher i Mitterand que era imprescindible la unificación de Alemania. Fue una etapa muy interesante», señala Puig.

El dietario, que el escritor y periodista ha revisado para la edición, puede que corrija estilo, pero desde luego no cambia percepciones que tenía entonces que con el tiempo han resultado erróneas. «Éste fue la época del emocionalismo se globaliza. la familia real no entendió la explosión de afecto hacia Lady Di que irrumpió con su fallecimiento. Un año antes había salido la biografía de Andrew Morton y yo hice un artículo diciendo que todo era mentira. Luego se ha demostrado que no, pero aquel libro incluía tantas cosas que parecía inverosímil. En ese época también hubo un referéndum sobre Europa y yo también escribí que era un problema superado, algo que con el Brexit se ha demostrado falso», asegura el escritor.

De Pla a Baroja

Según Puig, el principio de los 90 se resintió de un optimismo ingenuo basado en la ignorancia de que la historia siempre tiene un componente trágico, «algo que el buenismo de hoy en día olvida». Para el autor, «estamos en un momento de crisis de valores y de cambio de época. El impacto de las nuevas tecnologías, el nacimiento de nuevas desigualdades, de nuevas formas de comercio, de nuevos populismo...hacen que el diagnóstico sea difícil y no se encuentre fácilmente la fórmula», asegura Puig.

El escritor vive un año prolífico en las librerías, con una novela publicada en enero, un nuevo poemario, «Oratges de la memòria», la edición de bolsillo del «Diccionari Pla de Literatura», y un libro de conversaciones publicado por Elba. Además, prepara ya un ensayo sobre Pío Baroja. La vida es un juego de azar extraño, pero Puig parece saber cómo ganar.

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