viernes, 26 mayo 2017
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Cataluña / Alimentación

Pierre Dukan: «Las embarazadas deben alimentarse como lo hacían sus abuelas»

  • El nutricionista alerta de que «la diabetes y la obesidad juntas son la principal causa de muerte a nivel mundial».

Pierre Dukan
Pierre Dukan
Miquel González/Shooting

–¿Hasta qué punto es preocupante la incidencia de la obesidad, el sobrepeso y la diabetes?

–Antes de los años setenta, la diabetes y la obesidad eran enfermedades raras y después han experimentado una auténtica explosión y es ahí donde hemos descubierto que estas dos enfermedades, completamente diferentes, son hermanas gemelas porque tienen una misma causa, que es el exceso de fabricación de insulina. Ésta toma la glucosa de la sangre que es peligrosa, es tóxica, para transformarla en grasa. La insulina es la que retira el exceso de azúcar en sangre y la transforma en grasa y eso ahora es más importante porque consumimos más azúcar. Antes el único azúcar que se consumía era el de la fruta. El páncreas segrega entonces la dosis de insulina suficiente para que ésta elimine el exceso de azúcar, que puede ir a tres destinos posibles: el hígado, los músculos y la grasa. El hígado y los músculos de alguien sedentario están llenos aún de ese azúcar que aún no ha quemado y por lo tanto, se queda en la grasa. Eso quiere decir que la insulina salva la vida y puede hacerlo varias veces al día, pero hace engordar.

–Entonces, ¿qué efectos tiene la mala alimentación?

–Si esta manera de alimentarse se reproduce un mes tras otro, el páncreas va a fatigarse, a agotarse y va a dejar que el azúcar entre en la sangre y así se va a provocar la diabetes. Ese es el motivo por el que la mayor parte de los diabéticos tienen sobrepeso. Y hay que tener en cuenta que la obesidad y la diabetes juntas son la primera causa de mortalidad en el mundo; el 80% de los ciegos son diabéticos; uno de cada dos infartos afecta a alguien que es diabético; el 35% de las personas sometidas a diálisis son diabéticos; el 80% de las amputaciones de las piernas se producen en personas diabéticas y los neurólogos llaman hoy día al Alzheimer la diabetes de tipo 3. Es un panorama terrible.

–Llevamos años intentando controlar estos factores, pero ¿quizá estamos equivocados? ¿Hay que actuar desde la prevención?

–Cuando alguien ya ha nacido, la única manera de resolver el problema es hacer dieta, pero pese a ello siguen aumentando los casos de obesidad cada año, por lo que ahora he intentado entrar en el tema por otra puerta, actuando antes del nacimiento. Durante la gestación, en el cuerpo del bebé tiene lugar el desarrollo del páncreas y esa gestación, según cómo sea, puede dar lugar a un niño que tendrá un páncreas resistente o vulnerable. Si se ha permitido al páncreas desarrollarse con normalidad, será resistente, pero si las condiciones son malas, éste será débil.

–¿Las madres gestantes son las responsables?

–Las responsables no, si acaso las responsables indirectas. Hasta el momento, las madres querían tener bebés gordos y estaban orgullosas de ello. Las madres viven y comen como el resto de la gente, de la sociedad en la que viven, y desconocen todo esto

–Entonces ¿cómo influye la alimentación de la madre en el feto?

–El páncreas se fabrica dentro de un bebé entero. Durante los tres primeros meses de la gestión, no existe el páncreas, por lo que la madre puede comer lo que quiera. A partir del primer día del cuarto mes de gestación empieza a crearse algo fundamental cuyo desarrollo va a durar dos meses: las pequeñas células que estaban dormidas, se despiertan y van a aprender a fabricar insulina y normalmente, hacia el final del quinto mes, aparece la primera gota de insulina. Durante esos dos meses, si la madre come demasiados alimentos ricos en hidratos de carbono procesados, que son muy penetrantes y hacen aumentar rápidamente la glucosa en la sangre, la glucosa de la madre va a aumentar y pasará por la placenta hasta llegar al feto y, cuando las pequeñas células del feto que están aprendiendo su oficio vean llegar ese exceso de azúcar van a intentar responder fabricando más insulina, pero son demasiado jóvenes y no lo consiguen. Entonces se produce algo que es fundamental y que se explica con la epigenética: una célula que es única va a dividirse en dos para fabricar más insulina y esta división va a producir un páncreas que tiene más células, que por lo tanto va a fabricar más insulina y que va a dar lugar al nacimiento de un niño más gordo de lo que era en años anteriores. El páncreas habrá sido forzado en un momento de la vida en el que además no debería haber sufrido y, cuando el niño nace, ese páncreas es vulnerable y va a fabricar mucha insulina, que genera un almacenamiento de grasa y ese páncreas va a fatigaste muy rápidamente porque va a ser menos resistente. En 1970, el bebé medio occidental pesaba al nacer 3 kilos, hoy día pesa tres kilos y medio, lo que corresponde casi a un incremento del peso del 20%. Además, hay cada vez más madres que tienen diabetes gestacional.

–¿Esa alimentación de la madre durante la gestación puede condicionar los hábitos alimenticios de su hijo en la edad adulta?

–En el proceso de pasar del huevo, de la unión del ovocito y el espermatozoide, al bebé se producen 56 divisiones de las células en una sinfonía perfectamente orquestrada. Cada división está perfectamente prevista, con un día exacto, es casi un plan militar; todo está previsto excepto una cosa: lo que come la madre hoy en día que no se comía antes, los hidratos de carbono procesados, un poco peligrosos para la mamá pero terriblemente peligrosos para el bebé durante esos dos meses, cuarto y quinto de la gestación. Esos días son cruciales, todo se juega ahí.

–Entonces, ¿cuál debería ser la alimentación de la madre gestante?

–Yo siempre les digo que deben comer como lo hacía su abuela cuando estaba en estado de su madre. Entonces, no había muchos alimentos procesados.

–¿Somos conscientes de la importancia de la alimentación durante el embarazo?

–Hasta el momento, durante el embarazo, nos ocupábamos de la madre, porque se pensaba que el bebé se fabricaba por sí solo. Yo he escrito este libro para guiar a las madres mes tras mes, porque el peligro no es el mismo durante la gestación: en los tres primeros meses no hay ningún peligro, mientras que en el cuarto y quinto el riesgo es máximo, y los cuatro últimos meses son importantes, pero un poco menos. Las madres necesitan comprender, porque si entienden esto, que en su vientre llevan un feto y que en el vientre de ese feto hay una glándula muy pequeña que puede cambiar su vida, nada va frenar a esa madre, porque el instinto materno tiene un poder increíble.

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