Gastronomía

Tapas españolas de máxima calidad en un entorno con aire británico

El restaurante Puerto Chico ofrece también raciones, pero siempre a partir de un producto excelente, que se respeta al máximo

David Serra y Daniel Rivera posan en el interior del establecimiento
David Serra y Daniel Rivera posan en el interior del establecimientolarazon

El restaurante Puerto Chico ofrece también raciones, pero siempre a partir de un producto excelente, que se respeta al máximo.

Nació a raíz de la necesidad de ampliar el Boca Grande ante la creciente demanda pero, pese a que conserva la línea de trabajo y el espíritu de su hermano mayor, el restaurante Puerto Chico, inaugurado el pasado mes de septiembre, tiene su propia personalidad.

«Trabajamos con el mismo producto, de primera gama, pero el formato es más pequeño», señala Daniel Rivera, quien explica que «el concepto del Puerto Chico es el de una barra, de tapas de calidad premium». Así pues, este restaurante, que a diferencia del Boca Grande dispone de un Josper para elaborar el producto al horno de leña, apuesta por una «cocina mediterránea clásica aunque con toques gastronómicos, en la que las tapas españolas tradicionales son las grandes protagonistas», apunta el chef ejecutivo David Serra, quien además señala que en la cocina se recurre al «uso de técnicas de alta gastronomía, como la baja temperatura».

En cualquier caso, la idea «es alterar lo mínimo posible el sabor del producto, ya que este es de máxima calidad». «Siempre buscamos la mejor materia prima y así, por ejemplo, trabajamos con un agricultor que planta para nosotros», destaca Serra, quien revela que ese agricultor es «Pau Santamaría, hijo del cocinero Santi Santamaría». Y ese producto se presenta al comensal en una carta fija y varias sugerencias de temporada. «Trabajamos mucho el producto de temporada, hay mucha rotación», indica el chef ejecutivo, quien detalla que esa carta consta, al margen de las 70 referencias de tapas, con raciones tanto de pescado, como marisco o carne. Además, próximamente, la previsión es ofrecer al cliente un menú ejecutivo de 20 euros, con café y bebida incluido, que podrá degustarse en la barra.

Y es que el Puerto Chico está estructurado en dos ambientes diferenciados, no solo por su decoración y mobiliario, sino también por su oferta gastronómica. Así, el cliente puede optar por tapear en la enorme barra en la que se expone el producto, así como en las mesas altas de la entrada o decantarse por el comedor interior, en el que se pueden degustar esas mismas tapas, pero también las raciones enteras, muy al estilo Boca Grande. Finalmente, la oferta gastronómica la completan una extensa y curiosa carta de vinos, con unas 200 referencias, alguna de ellas peculiares, y los postres, todos ellos de elaboración casera.

Todo ello sucede en un escenario muy particular, con mucha personalidad, en el que se respira un cierto aire británico colonial, con toques del tradicional bar antiguo español. Suelos de parqué, cubierto en algunas zonas por alfombras; paredes en las que se combina la presencia de la madera, baldosas y carteles antiguos; imponentes chimeneas; sofás y butacas de piel que ofrecen asiento al cliente o las típicas lámparas antiguas con flecos otorgan singularidad al espacio, decorado por Lázaro Rosa-Violán. El interiorista, además, se encuentra ahora desarrollando el proyecto para la terraza, que en breve el Puerto Chico instalará durante todo el año frente a su fachada, en la Avenida Diagonal.