Trabajo

«Un buen directivo debe contribuir con su trabajo a la mejora de la sociedad»

FRANK HEUKAMP
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Frank Heukamp es vocal del Consejo de dirección de IESE a cargo de los programas de MNA y fue secretario general de la escuela de 2009 A 2012.

-¿Cuál es la misión de una buena escuela de dirección de empresas?

-Intenta formar a buenos directivos, en el sentido de que sepan gestionar bien, que lo hagan con responsabilidad y contribuyendo al bien de sus empresas y de la sociedad. Además, ha de tener un papel social en el sentido de contribuir al aumento del conocimiento al servicio de todos y ser un foro de interacción donde temas importantes para las empresas y la sociedad se puedan debatir. Las empresas son importantes para la sociedad porque al final los proyectos importantes que realiza la gente suelen organizarse en forma de empresa. La empresa es la forma moderna de organizarse para poder llegar a objetivos importantes, y no sólo monetarios, de manera eficaz.

-El fin principal es formar a directivos, pero ¿un directivo no se forma a partir de la experiencia?

-Sí, de hecho buena parte de la formación que nosotros impartimos se basa en la experiencia y en que los directivos que están en los programas compartan su experiencia y en este sentido utilizamos el ‘método de caso’, que activa la experiencia de los participantes y la pone al servicio de los demás y de lo que viene después. Hay conocimientos que otras personas han generado y que quieres que te expliquen, pero la experiencia es clave.

- ¿Qué retorno puede o debe tener una escuela de dirección de empresas para la sociedad?

-De muchos modos. Primero a través de la formación de directivos a nivel individual, que sean mejores gestores. Si las empresas van bien, la sociedad tiene muchos número de ir mejor en su conjunto. Segundo, da información y conocimiento sobre temas importantes, como pensiones, seguridad social... sobre los que hay que investigar. Una buena escuela tiene conocimientos que ofrecer, que corresponden a un trabajo de investigación, y que pone al servicio de la sociedad.

-¿Qué es lo que hace que IESE se coloque a la cabeza de las escuelas a nivel mundial?

-Lo importante es tener claro para qué sirve una escuela como IESE e intentar hacerlo lo mejor posible. Hay que ir avanzando, intentando utilizar el mejor método para cada cosa. Por ejemplo, vemos que es más eficaz que una transmisión pura de conocimientos el acudir a métodos digitales. O el método caso, que creemos que es el mejor para compartir experiencias y movilizar la propia experiencia.

-¿Cuál es el perfil del estudiante del MBA de IESE?

-Es una persona de una media de edad de 29 años, con unos cinco años de experiencia profesional previa y que viene de todo el mundo. Tenemos 60 nacionalidades en el campus. Es una persona que quiere formarse para trabajar como directivo a nivel internacional, que quiere saber cómo gestionar la diversidad y entender cómo se gestionan empresas en el mercado global. Son personas que quieren saber cómo gestionar grupos diversos y quiere tener una visión de la empresa en su conjunto y no sólo en un área muy concreta.

- ¿Y cómo debe ser un buen directivo?

-Un buen directivo es una persona que consigue los objetivos en la parte de la que es responsable, que hace crecer en sus capacidades a las personas que trabajan con ella y que logra crear también un importante sentido de identificación con el proyecto en común. Además, es alguien que debe contribuir con su trabajo a la mejora de la sociedad.

-¿Cómo ha contribuido o contribuye la coyuntura económica en el perfil del directivo ideal? ¿Qué nuevos retos debe afrontar?

-Se ve la necesidad de saberse mover bien y trabajar bien a distintos niveles, tanto en España, como en Europa o fuera. Los buenos directivos deben ser capaces de gestionar organizaciones sin fronteras, tanto geográficas como de formas de hacer, con ganas de superarlas. Los directivos también tiene que estar capacitados para gestionar equipos diversos y para esto hay que formarse y prepararse. Y evidentemente también hay que saber manejar la digitalización.

-Antes se decía que un estudiante del MBA de IESE salía con trabajo. ¿Eso sigue siendo así?

- En el MBA, que es full time y obliga a la gente a dejar su trabajo, a efectos prácticos cada alumnos que sale tiene un buen trabajo. Pero lo que pasa es que el proceso hasta encontrar el trabajo deseado o decidirse por uno lleva cierto tiempo, pero a los tres meses de finalizar el programa, entre el 90% y 95% de los alumnos ya tienen un trabajo aceptado. Los demás están negociando y viendo adónde se van. El cambio que ha habido es que el calendario de colocación ya no es el mismo y que se dedican más recursos para conectar las empresas en diferentes continentes con estos alumnos. Pero más que nada, un MBA tiene una experiencia adicional acumulada muy importante que debe aprovechar en la nueva empresa y está comprobado que un MBA tiene una carrera más acelerada en la nueva empresa.

-El 80% de los estudiantes son extranjeros. ¿Al acabar el MBA dónde va todo ese talento? ¿Regresan a sus países de origen?

-Cuando acaban , el 20-25% de los alumnos se queda en España y no todos son españoles. Y también hay gente de Asia y América que quiere estar durante unos años en Europa. Lo que observamos es que pasados cinco o diez años de la conclusión de los estudios, muchos de ellos deciden regresar al continente del que son.

-¿Cuáles son los retos de futuro para IESE y las escuelas de dirección de empresa?

-El mundo de la empresa está cambiando en cuanto a la diversidad, la digitalización... así que los retos de la empresa son también los retos de una escuela de dirección de empresas. Además, siempre está el reto de cómo podemos ser relevantes a la hora de formar a los directivos y mejorar nuestra metodología. Si la empresa tiene retos, las escuelas de dirección de empresas tienen retos.