Comunitat Valenciana

Alboraya, Paterna, Moncada y Vinalesa recuperan la EMT

El servicio se pondrá en marcha en septiembre después de cuatro años sin operar por desacuerdos sobre quién debía pagarlo

El director gerente de la EMT, Josep Enric García y el concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi, días atrás durante la presentación de la nueva línea 99 que une el Cabanyal y el Palacio de Congresos
El director gerente de la EMT, Josep Enric García y el concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi, días atrás durante la presentación de la nueva línea 99 que une el Cabanyal y el Palacio de Congresoslarazon

El servicio se pondrá en marcha en septiembre después de cuatro años sin operar por desacuerdos sobre quién debía pagarlo

Cuatro años después de que se eliminara, Alboraya, Moncada, Paterna y Vinalesa recuperan el servicio de autobuses público de la EMT. Será en septiembre, según aprobó ayer el pleno del Ayuntamiento de Valencia, y gracias al dinero procedente de la Generalitat y Diputación de Valencia.

El plan contó con los votos a favor del equipo de gobierno (Compromís, PSPV y València en Comú) y de Ciudadanos , aunque el PP se abstuvo al consideran que el convenio con estas dos Administraciones «no aporta nada nuevo» de lo que ya acordó el Gobierno popular en su día. Y lamentó que el equipo de Joan Ribó mintiera al prometer que este servicio no les costaría nada a los valencianos. «Primero dijo sería gratis, y luego que se pagaría a medias. Ahora serán los valencianos los que los tengan que pagar. A Ribó le han salvado la Generalitat y la Diputación».

Trato discriminatorio

Así lo expresó el concejal popular Alberto Mendoza, que dirigía esta área con el PP al frente del Consistorio, quien, además, se pregunta si a los municipios del área metropolitana les sufragan parte del transporte, «¿por qué no se lo pagan también a los de Valencia?». Al respecto, cifró en seis millones de euros lo que deberían aportar las esas otras dos Administraciones al transporte público de los vecinos de la capital.

Por otra parte, el pleno aprobó también retirar veinticinco honores y distinciones otorgadas por la ciudad en exaltación de la revuelta militar que originó la Guerra Civil y el posterior régimen franquista y cumplir así con la Ley de Memoria Histórica.

La propuesta contó con los votos del equipo de gobierno (Compromís, PSPV y València en Comú) y de Ciudadanos y la abstención del Partido Popular.

Asimismo, el Ayuntamiento rechazó las cinco alegaciones presentadas al cambio oficial de su nombre en valenciano y continúa los trámites para pasar a llamarse «València» en cumplimiento del Reglamento de Uso y Normalización de Valencia aprobado en 1996. Sin embargo, el PP denunció que el procedimiento seguido por el tripartito en este asunto no es el adecuado, por lo que anunció su intención de recurrir la decisión plenaria.