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El profesor Gabriel Songel descubre el patrón del diseño del Santo Cáliz

El catedrático de la UPV logró este hallazgo estudiando las marcas de cantero en Valencia

  • De izda. a dcha, Jaime Sancho y Gabriel Songel junto a los planos y la reliquia del Santo Cáliz
    De izda. a dcha, Jaime Sancho y Gabriel Songel junto a los planos y la reliquia del Santo Cáliz
Sara G. VERDÚ.  Valencia.

Tiempo de lectura 2 min.

13 de julio de 2016. 20:59h

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El catedrático de Diseño de la Universidad Politécnica de Valencia, Gabriel Songel, ha hallado el patrón con el que se compuso la reliquia del Santo Cáliz que se guarda en la Catedral de Valencia desde el S. XV.

Durante tres años el profesor desarrolló su investigación «por pura curiosidad personal» al ser un trabajo que no había solicitado ninguna institución, según expresó el propio Songel.

El proceso del hallazgo se inició al estudiar las marcas de cantero que se encuentran por toda la ciudad de Valencia en los edificios medievales, como El Puente del Mar o la Catedral, y analizando los patrones identificados en el siglo XIX por el arquitecto autriaco, Franz Rziha

Este profesional definió cuatro donde poder englobar las más de 9.000 marcas de cantero que existen en toda Europa y uno de ellos es en el que se enmarca la inscripción del Santo Cáliz.

La relevancia de este estudio reside en la composición de todos los elementos que configuran la reliquia. «Todas estas marcas ya estabán ahí, pero nadie se había detenido a hacer esta relación» afirma. El autor vinculó tres áreas para la composición del Santo Cáliz: el diseño de objetos, el diseño de marcas y la caligrafía.

Además, otra de las conclusiones que se extraen de la investigación es que el orfebre que construyó esta reliquia conocía a la perfección los cánones del diseño y los utilizó para su composición.

Respecto a la inscripción que se halla en la base de la obra, el profesor afirma que podría estar escrito en hebréo, a pesar de que siempre se «ha interpretado como árabe». De los signos se podría extraer la frase: «Jesús es Dios». El orfebre que lo creó pudo utilizar las particularidades del idioma hebréo, lengua en la que se escribe sin utilizar vocales, de derecha a izquierda, y en la que está prohibido mencionar el nombre de Dios.

Todo ello remite a los 72 nombres que el Antiguo Testamento utiliza para designar a la Divinidad, en el que destaca el de Yoshua Yahweh, que es el que tiene una arquitectura compositiva más parecida a la de la inscripción.

Por su parte, Jaime Sancho, delegado de Patrimonio del Arzobispado de Valencia, afirmó que en la institución están «profundamente satisfechos» con el trabajo desarrollado por el profesor Songel, en el que se demuestra la seriedad y la importancia de la obra y, a su vez, es una prueba más de que su creación no fue de manera «espontánea», sino que la «trascendencia de la obra evidenciaba que se encontraban ante un objeto divino».

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