Patrimonio

Arranca el Centenario de la Plaza Mayor con Felipe III «encerrado»

Con el monumento a su creador entre andamios y la presencia masiva de manteros, comenzaron anoche los actos que durante todo el año celebrarán los 400 años del enclave histórico de Madrid.

Alrededor de la estatua de Felipe III estarán instalados hasta el lunes los andamios necesarios para el «vídeo mapping»
Alrededor de la estatua de Felipe III estarán instalados hasta el lunes los andamios necesarios para el «vídeo mapping»larazon

Con el monumento a su creador entre andamios y la presencia masiva de manteros, comenzaron anoche los actos que durante todo el año celebrarán los 400 años del enclave histórico de Madrid.

¿Dónde está Felipe III? ¿Quién se ha llevado de la Plaza Mayor la estatua ecuestre de su impulsor? Tranquilos. El monumento está en el sitio de siempre, pero rodeado por un gigantesco armazón de hierros, planchas, proyectores y focos que lo tapan, lo esconden a la vista de los turistas que buscan con sus cámaras al monarca y sólo pueden avistar, en medio de la maraña de la estructura metálica, la cabeza del equino. Y uno se pregunta si técnicamente no ha sido posible una solución distinta para no esconder el monumento, el principal que hay en la Plaza.

Era ayer la mañana de un viernes, más de primavera que de invierno, lo que propiciaba un ambiente extraordinario en el día que comenzaban los actos oficiales para conmemorar el cuatrocientos aniversario de la Plaza Mayor. Turistas al sol sobre el histórico adoquinado; parados disfrazados de muñecos para atraer la atracción de los fotógrafos y la propina; terrazas atestadas de gente que disfrutaba del sol, la cervecita, el bocata de calamares o de un relajado momento para tomar un café con leche, como un día aconsejó la ex alcaldesa, Ana Botella... Y manteros a tutiplén sobre el espacio que un día fue coso taurino, escenario de autos de fe, ejecuciones públicas, proclamaciones reales y motines populares. La venta ambulante tratando de hacer su agosto en pleno mes de febrero, sin que la autoridad les inquietara, y ante la queja de los comerciantes legalmente establecidos y pagadores de sus impuestos.

Soportales sin indigentes

Era el primer día de un largo calendario de actos para conmemorar el IV Centenario, y quizá por esta razón, se había llevado a cabo una operación limpieza que tenía los soportales como los chorros del oro, una vez que se «aconsejara» a los indigentes que se fueran con sus miserias a otra parte, aunque cuando llega la noche vuelven a sus aposentos al aire libre y cielo raso.

El gran armazón metálico que ocultaba la estatua ecuestre de Felipe III, es el artefacto preparado para la proyección de un «vídeo mapping» envolvente de 360 grados, que pone –desde ayer y hasta el domingo, a las 20:30 horas– sobre las cuatro fachadas de la plaza, un repaso por la historia del lugar, amenizado con una banda sonora compuesta para la ocasión. Es espectáculo dura diez minutos y sólo habrá un pase diario. Los guardias de seguridad que custodiaban la enorme estructura, se convirtieron en improvisados informadores turísticos. La gente se acercaba a ellos para preguntarles qué era aquello y qué se iba a celebrar. Y ellos, los guardias de seguridad, solícitos y amables, les contaban que la Plaza Mayor estaba de cumpleaños: «Nada más y nada menos, que 400». «Sobre los edificios se proyectará un video sobre la historia y hechos importantes que aquí ocurrieron. No se lo pierdan, va a merecer la pena», explicaba uno de ellos. Una señora, que dijo ser madrileña castiza, frunció el ceño cuando le dijeron que, si iba a partir de las ocho y media de la tarde, podrían ver un video mapping. Y después de enterarse de qué se trataba, respondió: «¿Y no podrán decirlo en castellano? ¡Qué estamos en Madrid!».

Algunos comerciantes se quejaban de que van a pasar un año infernal, con tanto acontecimiento concentrado en la plaza: «Lo más imaginativo que se les ha ocurrido, es traer aquí los actos habituales de las fiestas madrileñas. Lo próximo serán los Carnavales, con un baile de disfraces». Y un hostelero añadía: «Hay que ver lo que piensa y discurre nuestra alcaldesa, a ella sola se le ha ocurrido hacer un concurso de la mejor sardina de chocolate. Pues este año habrá que enterrarla en una taza café».

El domingo por la noche, cuando concluya la última sesión de proyecciones sobre las fachadas, la Plaza Mayor recobrará parcialmente la normalidad. El lunes, desmontarán la gigantesca estructura y volveremos, al menos de momento, a ver la imagen majestuosa de Felipe III sobre brioso corcel. Además de con el Carnaval, la semana que viene, la programación de actos para celebrar los 400 años de este enclave histórico de la capital también la tendrán ocupada durante Semana Santa –con un certamen de saetas flamencas– y en mayo, coincidiendo con la festividad del patrón de la capital, cuando está previsto que haya una representación de Zarzuela.