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El Gobierno regional toma el timón del PP

Repite tándem con Garrido y Taboada para la secretaría y la coordinación general a semejanza del Ejecutivo de la Comunidad. Integra a los «aguirristas» Henríquez de Luna y Martínez-Almeida, pero le da mayor responsabilidad al concejal que al portavoz adjunto en la capital.

  • La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, durante su intervención en la segunda jornada del XVI Congreso del PP de Madrid.
    La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, durante su intervención en la segunda jornada del XVI Congreso del PP de Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

21 de marzo de 2017. 20:43h

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La Era Cifuentes comienza como empezó su legislatura en la Comunidad de Madrid. La nueva presidenta del PP madrileño se ha rodeado una vez más de sus colaboradores más estrechos: Ángel Garrido y Jaime González-Taboada, entre quienes ha repartido los cargos de secretario y coordinador general de la formación. Responsabilidades que ahora compatibilizarán con las de consejeros de Presidencia y Medio Ambiente, respectivamente, de modo que el Tridente Cifuentes-Garrido-Taboada gobernará el PP igual que el Ejecutivo regional.

Tampoco ha habido sorpresas en la composición de su comité de dirección, puesto que prácticamente replica la composición que hizo deprisa y corriendo hace un año cuando Mariano Rajoy la escogió para tapar el agujero que dejó Esperanza Aguirre al dejar inesperadamente la presidencia del PP de Madrid. Al mando de la comisión gestora, Cifuentes recurrió, cómo no, a su núcleo duro Garrido-Taboada, así como a los consejeros Pedro Rollán y Carlos Izquierdo, y el que fue su subdelegado del Gobierno, Manuel Quintanar. Todos ellos y muchos otros que también formaron parte de la gestora repiten ahora como parte ya de la Ejecutiva, con algunas incorporaciones como la de la consejera de Economía y Hacienda, Engracia Hidalgo, pero que en los grandes puestos será un equipo de continuidad.

Y junto a los nombres ya conocidos, también se produjo ayer en el cónclave popular una obligada, aunque no esperada entre ciertos sectores, integración del equipo «aguirrista». Los elegidos son el portavoz adjunto en el Ayuntamiento de Madrid, Íñigo Henríquez de Luna y el concejal encargado del Urbanismo, José Luis Martínez-Almeida. Sin embargo, para muchos, el gesto al equipo de Aguirre ha sido más parecido a un corte de mangas que un abrazo fraterno por varios motivos. El primero, y más evidente por la cara de sorpresa de Henríquez de Luna al escuchar su nombre, porque Cifuentes decidió hacer el nombramiento «al estilo Rajoy» y no les informó con antelación de las responsabilidades que quería para ellos en la dirección del partido regional. Y el segundo porque, pese a que en el consistorio madrileño el concejal (que ha amagado en varias ocasiones con presentarse para rivalizar en el Congreso con Cifuentes) tiene ascendencia jerárquica sobre Martínez-Almeida; a la hora de componer su equipo de trabajo, la nueva presidenta del PP de Madrid ha elevado al concejal por encima del portavoz adjunto. En concreto, mientras que a Henríquez de Luna le ha elegido como uno de los cuatro nombres de elección directa para el Comité Ejecutivo, a Martínez-Almeida le ha encargado la Secretaría de Relaciones con el Ayuntamiento de Madrid.

Y éstos no han sido los únicos nombramientos por sorpresa. Después de revelar la lista de su equipo, muchos pedían verla de nuevo puesto que ni siquiera sabían la responsabilidad que se les había asignado. De hecho, salvo las personas de su entorno más cercano, con quienes Cifuentes sí había hablado respecto al trabajo que quiere que realicen, muchos otros se enteraban de la noticia en directo. Sin ir más lejos, Ángeles Pedraza, ex presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, que se unió recientemente a las filas del PP de Madrid, fue una de las personas sorprendidas por su nombramiento como miembro del comité ejecutivo.

Con todo, apenas hubo suspicacias respecto a los nombramientos. Desde el entorno de Aguirre sabía a poco que sólo hubiese contado con dos nombres entre los concejales, mientras que desde otros sectores, ajenos a esta corriente pero no «cifuentistas», consideraban que se había integrado de todas las partes. Para el equipo cercano a la nueva presidenta del PP y como ella misma señaló en su discurso, «hemos tratado de integrar territorialmente y de que más o menos todos los distritos y zonas de Madrid tuvieran algún representante en el Comité Ejecutivo. Creo que ha quedado muy equilibrado desde el punto de vista territorial y, sobre todo, hemos buscado que nadie se sintiera excluido», aseguró.

El sentimiento general era de expectativa, pese a que serán las mismas personas que hasta ahora han trabajado por reconducir un PP perdido tras la pérdida de poder de Aguirre en las elecciones municipales y, sobre todo, después de que dejase la dirección del partido en febrero del año pasado. Una vez legitimada su labor por el Congreso regional, la dirección de Cifuentes queda fuera de toda duda y habrá que ver si su estrategia para «devolver el orgullo de ser afiliado», mediante la feroz caza del corrupto, entre otras cuestiones, da resultado y logra la «unidad» que el viernes reclamó el presidente del PP, Mariano Rajoy, en la apertura del Congreso de Madrid. «Además, los que nos miraban mal antes, nos van a seguir mirando mal ahora», bromeó un miembro del equipo cercano de la nueva presidenta popular.

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