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El aniversario más reivindicativo

Duros mensajes a los independentistas desde la Puerta del Sol. Cifuentes dice que la reforma «es posible», «pero no puede ser un caballo de Troya para destruir España»

  • El ministro Méndez de Vigo habla con Cifuentes y Dancausa. Y el presidente del TC, González Rivas, con Manuela Carmena
    El ministro Méndez de Vigo habla con Cifuentes y Dancausa. Y el presidente del TC, González Rivas, con Manuela Carmena / Rubén Mondelo
Ángel del Río.  Cronista de la Villa.

Tiempo de lectura 4 min.

06 de diciembre de 2017. 08:12h

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Ángel del Río.  Cronista de la Villa. 6/12/2017

La presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, y la delegada del Gobierno, Concepción Dancausa, coincidían en sus discursos, en que éste no era un aniversario más del día de la Constitución; que este año era muy distinto por todo lo que había acontecido en Cataluña, y que el significado y los valores que defiende y ampara la Carta Maga, merecían ser destacados y valorados con más énfasis y firmeza que nunca.

Tampoco este año se parecía en nada a los anteriores en la organización oficial de acto en el Real Casa de Correos. Se quería que fuera menos social y más institucional, lo que algunos interpretaron como de «perfil medio», para no mezclar política con faranduleo, porque se vive un momento no apto para la frivolidad y se está cerca de unas elecciones que van a ser históricas en Cataluña. Este último asunto fue lo que centró los corrillos del ágape que no hubo y que se sustituyó por un café de media mañana, eso sí, bien surtido de bollería, pastelería, pan tumaca con jamón y brochetas de fruta en aras de una austeridad que muchos no entendieron. En lo que sí que la hubo, fue en el número de invitados, que lejos del millar de otros años, se redujo a unos cuatrocientos, y por primera vez (otra novedad) en las invitaciones se explicitaba «sin acompañante».

Allí estuvieron, en representación del Gobierno central, el ministro portavoz Méndez de Vigo, diputados, senadores, los portavoces de los grupos políticos en la Asamblea regional y en el Ayuntamiento de Madrid, parlamentarios regionales, consejeros del gobierno de la Comunidad, alcaldes, concejales, el cardenal Osoro, autoridades civiles y militares y, naturalmente, las cuatro mujeres que más poder tienen en nuestra región: Cristina Cifuentes; Paloma Adrados, Concepción Dancausa y Manuela Carmena.

La delegada del Gobierno abrió el acto con un discurso durísimo contra el independentismo y la defensa de la Constitución, con frases como éstas: «Algunos en Cataluña, han pisoteado los derechos de los otros españoles», «quizá la Constitución no sea perfecta, pero ha demostrado en los últimos meses a quienes pretenden desacreditarla, que goza de muy buena salud» o «los separatistas catalanes son unos políticos aventureros que, para conseguir sus objetivos, han manipulado las leyes, han ignorado la historia y han despreciado a una parte muy importante de sus propios vecinos», sentenció Dancausa.

Puigdemont o Tejero

El posterior discurso de Cristina Cifuentes añadió aún más dureza al equiparar a Puigdemont con Tejero, comparando el «golpe de Estado» del ex president catalán, con el perpetrado por Antonio Tejero, el 23 de febrero de 1981. «Los dirigentes independentistas no han dudado en vulnerar los principios constitucionales», dijo la presidenta, quien añadió sobre la posibilidad de reformar la Constitución que «es posible», pero matizó que no puede ser «el inicio de un camino hacia ninguna parte», ni «un caballo de Troya para destruir España». Los discursos y declaraciones de Dancausa y de Cifuentes no cayeron bien entre la oposición, que los tildaron de «electoralistas» y «oportunistas». Concretamente, Inés Sabanés, me decía: «Estos no han sido discursos institucionales, sino sendos mítines», a lo que Dancausa respondía: «Es que decir la verdad, duele, pero hay que decirla».

El acto se cerró con la interpretación del himno nacional, aplaudido por todos los políticos de las distintas raleas, con la excepción de la alcaldesa, Manuela Carmena, a la que el solemne momento le pilló quitándose la chaqueta, impidiéndole aplaudir. Por cierto, hay que ver el rictus serio e incómodo de Carmena durante las críticas de Dancausa y Cifuentes a los independentistas. Donde no hubo reparos fue en la contestación a los «vivas» que la presidenta regional dio al concluir su discurso a España, a la Constitución y al Rey. Todos, los de Podemos incluidos, gritaron: «¡Viva!», aunque algunos con más entusiasmo que otros.

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