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Lo sublime del arte provinciano

Berta y Reme instalan su sastrería clandestina en el Umbral de Primavera de Lavapiés para vestir a los asistentes a golpe de cuplé.

  • Las modistas Reme y Berta, en un momento de su actuación en el Umbral de Primavera
    Las modistas Reme y Berta, en un momento de su actuación en el Umbral de Primavera
Ángel N. Lorasque. 

Tiempo de lectura 2 min.

19 de septiembre de 2017. 23:41h

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Llegan directas del pueblo con las maletas cargadas, rebosantes de ilusión y las agujas repletas de hilo para cortar trajes a ritmo de cuplé. Reme (Paloma García-Consuegra) importa sus nociones «fashionistas» de «La France» –donde ha pasado más de dos semanas aprendiendo este oficio en la meca de la moda– y recibe a sus invitados en Lavapiés a golpe de «monsieur» y «madame» con un acento castizo que no agrada a su compañera de fatigas, Berta (Irene Domínguez). Ambas protagonizan «Es mi hombre», un espectáculo imprescindible en un escenario convertido en un «must» de la escena alternativa madrileña, El Umbral de Primavera, donde enhebran con soltura los males y disfrutes de dos mujeres que quieren vivir de la sastrería y se empeñan en convertir su local clandestino de Madrid en una referencia capitalina de su buen hacer.

Diseñan ropa de fiesta, vestidos de novia, trajes de hombre e incluso las mortajas para dejar al difunto en su punto para el velatorio. También han creado sus propios guantes para vencer a los sabañones y un pulverizador mágico que testan con los asistentes. Una delirante y divertida obra dirigida por Carlos Tuñón en la que este dúo cómico, «Livianas provincianas» es su sello artístico, muestran el buen engranaje de una corta carrera artística marcada por la complicidad interpretativa de las jóvenes actrices que no dan puntada sin hilo.

Ellas se definen como «modistas de día y cupleteras de noche» y lo cierto es que en ambas facetas se mueven con soltura. En el arte de la revista retoman los clásicos de Sara Montiel u Olga Ramos y con su repertorio levantan de las sillas a los presentes cuando entonan «La chica del 17» o «Ven y ven». Aunque no todo es festivo en la vida de Berta y Reme pese a declararse adictas a las letras «picantonas». También cantan a sus desamores y desdichas personales haciendo gala de una voz cuidada y llena de matices dramáticos que invitan a saltar a la pista, acompañadas en todo momento por el pianista Juando Martínez Montiel.

Tras su éxito en el Teatro de La Abadía y en Matadero, ahora deshacen su maleta en el Umbral de Primavera durante el mes de septiembre con tres únicas funciones en esta sala de Lavapiés. Si están dispuestos a dejarse tomar medidas por Berta y Reme no se corten, ellas se encargarán de poner chispa a su vestimenta. Eso sí, aténganse a las consecuencias de sucumbir a lo sublime del arte provinciano.

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