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Loteros: Expulsados de la calle Preciados y del Carmen

La Policía Municipal echa cada tarde a todos los vendedores de Lotería de las calles más saturadas. Sólo permite a los tenderos vender si deambulan o si se desplazan al carril bici de Sol, donde se quejan de que no son bien recibidos por la competencia

  • Momento en el que la Policía Municipal expulsa (ayer) a un puesto de Lotería de la calle Preciados
    Momento en el que la Policía Municipal expulsa (ayer) a un puesto de Lotería de la calle Preciados / María H. Ortiz
Lydia Pérez.  Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

06 de diciembre de 2017. 07:59h

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Lydia Pérez.  Madrid. 6/12/2017

Son las 17:00 horas de la tarde y Mercedes, que tiene un puesto ambulante de Lotería en plena calle del Carmen, ya he recibido el primer aviso de la Policía Municipal para trasladarse a Sol o para colgarse el puesto a sus hombros y recorrerse de arriba a abajo el centro de Madrid. «En víspera de festivos y fines de semana, a partir de las cinco, empiezan a echarnos. ¿Tú crees que yo con 60 años que tengo puedo estar deambulando con esta tabla llena de boletos? Esto no es normal», se quejaba ayer esta madrileña que lleva ganándose la vida con su pequeño tenderete de Lotería siete años. No es la única. Ivonne está a pocos metros de Mercedes y cuando ve acercarse a la Policía «tiembla» porque sabe que en pocos minutos ella y su marido van a tener que luchar por un hueco en plena Puerta del Sol para conseguir ganar «algunos euros». «A veces nos vamos a casa, no merece la pena estar pasando frío y encima todos amontonados en fila: que la gente ni se para a ver qué números tienes», cuenta entristecida.

Este año, además de expulsar a los vendedores de Lotería de Preciados y Carmen, cuando las gente se agolpa en el kilómetro cero, todos los loteros de la zona tienen que desplazarse al carril bici de Sol para continuar con su jornada laboral allí. Esto genera mucha tensión entre los vendedores porque todos quieren tener un hueco y al final siempre impera «la ley del más fuerte», cuenta Alfredo, uno de los vendedores más veteranos del centro. «Yo ya he tenido más de una bronca con alguno, porque los sitios no llevan el nombre de nadie escrito y si alguien se pone en el mismo lugar dos días ya se piensa que le pertenece y no es así», dice.

Al llegar las 18:00 horas de la tarde, el que no lleve su puesto a cuestas o se haya ido hacia el carril bici. junto a los loteros de Sol, puede ser sancionado por la Policía Municipal. Aunque la mayoría acata casi sin rechistar las órdenes de los agentes, a las puertas del Corte Inglés de Preciados hay un pequeño puesto que resiste: el de Estrella. Cuenta que lleva desde los 17 años vendiendo Lotería en esta pequeña esquina y para ella este año está siendo un «calvario». «Me niego a que cada fin de semana me echen de aquí y me tenga que mover con todos los boletos hasta el carril bici donde nos tienen como animales, ¡somos personas!», exclama exasperada. Y es que, además de estar todos en fila india hacinados en un carril que apenas tiene unos centímetros de separación de la carretera, tiene que contentarse con lo poco que ganan, teniendo en cuenta que la competencia es más intensa. «Para que la gente se acerque a tu puesto y no al que tienes a dos milímetros de distancia tienes que estar toda la tarde gritando y me niego». Poco después de estas declaraciones, la Policía Municipal le da el tercer aviso de traslado a Estrella. «Hemos tenido suerte y no nos han multado pero ya no quiero jugármela más, creo que me voy a mi casa», concluye esta veterana de la venta ambulante mientras recoge su chiringuito.

La lucha por sacar adelante el trabajo no sólo se disputa entre la Policía y los loteros. Hay un enfrentamiento también entre los propios vendedores: muchos de los loteros se quejan de que algunos de los que venden por las calles no tienen permiso para hacerlo. María, aunque solo lleva dos años en este negocio ya sabe que la zona de Sol «es territorio gitano». «Yo prefiero no irme a vender allí porque te miran mal y por mucho que intentes salen ganando ellos porque se apoyan entre sí», cuenta con sus boletos de Lotería ya colgados al cuello mientras intenta captar algún cliente.

Desde la Policía Municipal aseguran que los agentes no tienen órdenes específicas que marquen el desalojo de los loteros de Preciados y Carmen, como los de Sol, y afirman que sólo reubican los puestos en el caso de que interrumpan la circulación de los peatones. Además, las mismas fuentes subrayan que no existe ningún plan que fije dónde deben instalarse los tenderos en esas situaciones, con lo que la decisión corresponde en ese caso a los mandos de la zona.

Esta medida se produce en uno de los fines de semana más ajetreados de Madrid: miles de capitalinos y turistas se desplazarán hasta el kilómetro cero para disfrutar de la iluminación navideña, ultimar las compras o simplemente pasear. En el aspecto económico todos los datos invitan al optimismo. Los hosteleros prevén que el 77% de las plazas estén ocupadas durante el puente de la Constitución –un incremento del 12% respecto a las mismas fechas del año pasado–. Además, los madrileños se dejarán, de media, 880 euros en sus compras navideñas. Y según los datos que maneja la asociación de hosteleros La Viña, la facturación de los negocios de restauración de la capital aumentará en un 25% durante este largo fin de semana.

Para que el flujo de visitantes no colapse la ciudad, el Ayuntamiento reforzará hasta en un 60% el servicio nocturno de autobuses hasta el día 10 de diciembre. Además, el Consistorio dividirá las bocas de Metro de Sol en dos grupos, de salida –Calle Mayor y la ballena– y de entrada –el Carmen, Alcalá y Carretas–. Metro de Madrid y Cercanías doblarán sus servicios hasta el domingo.

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