martes, 25 julio 2017
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Madrid

Madrid / Gastronomía

Madriles, el primer aceite urbano

  • Un estudio creativo aprovecha los olivos que crecen en la M-30 para hacer un oliva virgen extra

El estudio creativo Truth Behind 404 sacó 148 kilos de aceituna de olivos callejeros como los de la M-30, que transformó en 30 botellas de aceite
El estudio creativo Truth Behind 404 sacó 148 kilos de aceituna de olivos callejeros como los de la M-30, que transformó en 30 botellas de aceite

Alrededor de la M-30 no solo crecen la contaminación y los bloques de pisos. También hay especies vegetales que, pese a las dificultades, se mantienen con vida, y personas dispuestas a aprovecharlas. Es el caso del estudio creativo Truth behind 404, que ha decidido producir el aceite de oliva virgen extra Madriles a partir de las aceitunas que crecen en los olivos de la capital.

Y es que, en contra de lo que a primera vista podría parecer, en Madrid hay muchos olivos. César Pérez, el director creativo del estudio, explica que obtienen las aceitunas para el aceite de varios sitios. La mayoría vienen del Olivar de Castillejo, un espacio con un centenar de árboles pertenecientes a la fundación del mismo nombre, que está situado en el distrito de Chamartín. En la salida de la plaza de Conde de Casal hacia la M-30 hay también varios olivos, «unos cincuenta», explica Pérez, de los que Truth Behind 404 ha sabido sacar provecho. A estos dos espacios de recogida se unen el patio de la delegación de Hacienda de la calle Doctor Esquerdo y las de varias urbanizaciones situadas en las inmediaciones del Parque del Retiro.

La idea de elaborar aceite de oliva a partir de las materias primas que se pueden encontrar en la ciudad se enmarca en una estrategia de «hackeo urbano», una idea que según César Pérez consiste en trabajar sobre «un elemento del paisaje de la ciudad que en principio tiene solo una función decorativa y que nosotros desviamos hacia un uso más novedoso y rompedor». Así, vareando los olivos urbanos y recolectando las aceitunas, tratan de «romper los estereotipos sobre el origen de los alimentos y el papel de la ciudad», señala Pérez.

Madriles es un aceite de recogida temprana y primera prensada en frío utilizando sólo procedimientos mecánicos. Estas propiedades le convierten en un producto alejado de los aceites que solemos consumir, ya que las grandes empresas aceiteras recogen las aceitunas a finales de diciembre para que aumente su peso a costa de sus propiedades. Sin embargo, los trabajos de recogida de las olivas empleadas en la primera «añada» de Madriles comenzaron en noviembre. En esa época del año, la materia prima, a pesar de tener un tamaño menor, «conserva todo su sabor y todas sus propiedades», explican desde el estudio creativo que lidera César Pérez

Propiedades de primera

Otra de las particularidades de Madriles, es que es un producto de «kilómetro Cero» porque «todo el proceso se ha desarrollado en la ciudad de Madrid», afirman desde Truth behind 404. Y es que, tras la recogida manual de olivas –en su mayoría de la variedad cornicabra–, trasladaron los poco más de 148 kilos obtenidos a la Escuela de la Vid, en la madrileña Casa de Campo. Allí, 24 horas después de la recogida, aprovechando la maquinaria de la escuela, prensaron las olivas y decantaron el resultado en la almazara del centro hasta obtener cerca de 30 litros de aceite que destinarán al consumo propio. De la contaminación, dicen sus creadores, no hay ni rastro: «Es un aceite de oliva virgen extra con unas popiedades organolépticas de primera calidad 100% madrileña».

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