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Maluma, calentura rápida

El colombiano pone a bailar al público arrebatado del Palacio de los Deportes de la capital a ritmo de reguetón.

  • El colombiano llenó el antiguo Palacio de los Deportes
    El colombiano llenó el antiguo Palacio de los Deportes
Enrique Peña. 

Tiempo de lectura 2 min.

21 de septiembre de 2017. 00:45h

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Hace cuarenta años, Marvin Gaye era el rey indiscutible de la sensualidad con «Let’s get it on», una canción que hablaba de sentimientos que ya no se podían reprimir. «Basta ya de andarse por las ramas, hagámoslo», venía a decir el músico de Washington. Ahora, un joven colombiano de apenas 23 años ha hecho justo lo que pedía el que fuera uno de los grandes nombres de la Motown: coger el camino más corto hacia la calentura. Maluma, convertido en ídolo global, no entiende de sutilezas, escribiendo sus monotemáticos renglones con trazo grueso desde que, de negro y oro, se asomó a un arrebatado Palacio de los Deportes.

Ya es un síntoma que sobre el escenario las bailarinas ganasen en número a los músicos, pero su fórmula no necesita más, haciendo del reguetón una celebración masiva y del pop latino un nuevo paradigma.

Si de bailar se trata, el triunfo del antioquiense no admite réplica; un poquito de cumbia por aquí, unos toques de salsa, una rumba, una cierta tendencia al ripio, alguna balada más bien prescindible y hasta un rollito tierno con la guitarra acústica, pero lo que de verdad desata la fiebre es el revolcón que propone a cada momento.

Primero con «Nadie sabe», luego con la noche loca de «Borro cassette» y un poco más tarde atacando «Sin contrato», mientras hacía un parón para preguntar por las mujeres solteras de Madrid.

Tensiones sexuales

Declaraciones de amor, uso y abuso del posesivo, reproches y tensiones sexuales se sucedían en una noche en la que también tuvo tiempo para cantar a una chica después de rechazar a otra porque tenía novio.

El numerito se desarrolló con la elegida al borde de las lágrimas y alcanzó el clímax con un apasionado beso. Eso que se llevó Nerea, dando paso a un tramo final de bulla ininterrumpida. El colombiano, ahora de blanco, continuó explotando su papel de galán latino, con las mujeres siempre en su punto de mira («La temperatura»).

Si en ocasiones sus letras han sido tachadas de sexistas, el debate no tenía sentido aquí, con un público femenino entregado al fanfarrón romanticismo de Maluma, que para el final se reservó sus mejores armas: el perreo de «Chantaje», el vallenato de «Vivo pensando en ti» -a dúo con Felipe Peláez- y «La bicicleta», la fiesta en grupo de «Felices los cuatro» o la polémica «Cuatro babys», para acabar reventando el termómetro por la vía rápida.

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