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Oleada de robos de baterías de Citroën C5

Las comisarías de distrito registran una media de tres denuncias diarias desde mayo porque el capó se puede abrir sin forzar el coche. Los ladrones revenden su plomo en chatarrerías a euro el kilo

  • Una de las víctimas de este robo (le quitaron dos baterías en un mes) muestra la palanca por donde se abre el capó y el mecanismo que sujeta la batería al chasis del coche, que se parte sin herramienta
    Una de las víctimas de este robo (le quitaron dos baterías en un mes) muestra la palanca por donde se abre el capó y el mecanismo que sujeta la batería al chasis del coche, que se parte sin herramienta / Jesús G. Feria

Tiempo de lectura 2 min.

31 de agosto de 2017. 03:06h

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Laura L. Álvarez Madrid. 31/8/2017

Que un afectado acuda a una comisaría a denunciar que le han robado el coche o que se lo han abierto para llevarse algo del interior es algo que ocurre casi a diario en cada comisaría de Policía de España. Aunque hay modelos de vehículos preferidos para robar en según qué circunstancias (para los alunizajes, por ejemplo, se utilizan mucho los BMW o los Seat León), los robos de piezas concretas de vehículos, como los catalizadores, –que revenden a buen precio porque extraen platino, paladio y rodio– suelen ser de coches de todo tipo de modelos y marcas. Pero hace unos cuatro meses que, tanto en las comisarías de distrito de la capital como en las de las localidades de la Comunidad, comenzaron a recibir una oleada de denuncias por robos muy concretos: las baterías de los Citroën modelo C5. En alguna ocasión aseguran que ha habido hasta cinco denuncias en este sentido en un sólo día aunque la media, según fuentes policiales, estaría en tres diarias. Al parecer, la forma de abrir los capós de estos coches es demasiado sencilla y no hace falta siquiera abrir el coche, un matiz que obliga a los agentes a contabilizar estos robos en el apartado de hurtos y no de robo con fuerza, según las mismas fuentes. Desde algunos talleres especializados, donde han tenido conocimiento de estos hurtos, explican que por la rejilla de este capó hay un cable que «metiendo un pequeño alambre, destornillador... cualquier cosa que haga de palanca» consigues abrir el mismo. Después «se le quitan las terminales a los bornes de la batería levantando una palanquita, con lo que no necesitan ni herramienta» para acometer el robo. A un vecino de Getafe, propietario de uno de estos vehículos, le robaron dos baterías en el mismo mes. «Fui a la comisaría bastante pronto y me dijeron que no era el primero en denunciarlo en lo que llevaban de mañana», explica. Para evitar un nuevo robo, los propietarios tienen que hacer sus propios apaños como atornillar la batería para, al menos, que los cacos tengan que emplearse durante más tiempo. Los ladrones podrían revender luego estas piezas en el chatarrero por el plomo que llevan. «El plomo está ahora a casi un euro el kilo. Por una batería se pueden sacar 15 o 20 euros y, si se hacen diez en una noche se sacan 200 euros», explica un experto.

A pesar de esta oleada de robos tan concreta, Citroën aseguró a este diario «no tener conocimiento» de estos siniestros ni, por tanto, los motivos que podrían originar esa apertura fácil del capó que trae de cabeza a sus dueños.

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