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Una macrofiesta en una ciudad blindada

Madrid celebró ayer el día grande del World Pride con una manifestación de dos millones de personas y tomada por la Policía

  • Políticos de la mayoría de los partidos en la cabecera de la manifestación del Orgullo Gay en Madrid.
    Políticos de la mayoría de los partidos en la cabecera de la manifestación del Orgullo Gay en Madrid.

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02 de julio de 2017. 02:41h

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Ya han pasado 40 años desde que se celebró en España la primera manifestación para reivindicar los derechos del colectivo homosexual. Fue en Barcelona, apenas acudieron 4.000 personas y todavía estaba vigente la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que implicaba multas y hasta internamiento en centros psiquiátricos y prisiones para aplicarles terapias que les «recondujeran». Desde entonces se ha avanzado mucho en la libertad y la visibilización de este colectivo LGTBI, cerca de dos millones de personas se manifestaron ayer en Madrid para, aseguraron sus organizadores, seguir reivindicando lo que queda por conseguir no sólo en España, sino en el mundo ya que la capital ha celebrado este año el World Pride. La manifestación «oficial», encabezada por los principales responsables políticos del ámbito nacional, autonómico y municipal partió a eso de las 17:30 horas de Atocha. Detrás también había otro medio centenar de pancartas reivindicativas. Le siguieron 52 carrozas, este año con más vigilancia policial que nunca. Al igual que ocurrió con las carrozas de la cabalgata de Reyes, la Policía revisó cada detalle de estos camiones: test de alcoholemia a quienes los iban a conducir, documentación de los vehículos y filiaciones completas no sólo de los conductores, sino de todos los participantes que iban a subir a las carrozas.

Y es que la gran protagonista de este año ha sido la seguridad. A Madrid se le juntaba ser sede de un evento mundial y hacerlo en un nivel de alerta antiterrorista 4. Por eso, las Fuerzas de Seguridad llevan meses trabajando para que toda la semana y, en especial, ayer, todo transcurriera con normalidad.

Casi 3.500 efectivos vigilaron la manifestación, por primera vez vallada en el tramo de desfile de carrozas y cuyas intersecciones en el itinerario estuvieron protegidos por vehículos y elementos disuasorios. De esos efectivos, la mitad aproximadamente eran Policía Nacional con sus respectivas Unidades de Intervención Policial (UIP), Brigada Móvil, motos, Caballería, Unidades de Prevención y Reacción (UPR), Guías Caninos, Subsuelo, radio patrullas y helicópteros. El resto fueron Policía Municipal, efectivos del Samur (había nueve hospitales de campaña a lo largo del recorrido), Protección Civil, bomberos y otro personal de seguridad.

Aunque quienes han trabajado «en la sombra» han sido los expertos en la lucha antiterrorista. Desde la Brigada Provincial de Información se ha trabajado de forma coordinada con la Comisaría General de Información para trabajar en la prevención y reacción ante la amenaza yihadista. Además de la medida más conocida (la prohibición de circular a los camiones de más de 3.500 kilos en el distrito centro, Retiro, Salamanca y algunos barrios de Chamberí para evitar atentados como los ocurridos en algunas ciudades europeas mediante el arrollamiento), estos agentes han tenido controlados 24 horas desde hace varias semanas a alrededor de unos 350 radicales potencialmente peligrosos. No obstante, fuentes de la lucha antiterrorista aseguraron que no trabajaban con ningún indicio ni amenaza concreta o directa. También han trabajado estos agentes en la reacción y la posibilidad de intervenir ante un posible atentado de cualquier índole que, afortunadamente, no se produjo.

Aunque la semana del World Pride comenzó con una agresión homófoba por parte de dos neonazis que fueron arrestados, no se ha vuelto a producir un nuevo delito de odio aunque sí ha habido pequeños altercados en Chueca por peleas (una de ellas, en la Plaza del Rey, se saldó el martes con once detenidos) pero, según fuentes policiales, no se ha podido acreditar todavía que el origen fuera la homofobia. Contra ésta y a favor de la libertad de orientación sexual fueron los discursos de Manuela Carmena y Cristina Cifuentes, que terminaron bailando juntas en el escenario.

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