Educación

La clase de Religión se aprueba en «Minecraft»

Dos alumnos del Colegio Amorós trabajan con Minecraft en clase
Dos alumnos del Colegio Amorós trabajan con Minecraft en claselarazon

«Sminter», «Masila» y «Cracken200» son los seudónimos de tres alumnos madrileños que han colgado un vídeo en YouTube para enseñarnos las partes de una iglesia católica a través del «Minecraft», un sencillo juego para construir y destruir edificios y estructuras que actualmente causa furor entre los adolescentes. Hace poco más de un año, tras el éxito logrado, el gigante Microsoft decidió comprar la empresa que había creado el juego por casi 2.000 millones de euros para desarrollar, entre otras potencialidades, su aplicación a la educación. En ello están, aunque hay ya ejemplos por todo el mundo que demuestran que es posible impartir una asignatura con «Minecraft». Hay uno en Japón: la reconocida como mejor escuela de Primaria, la Aiwa Elementary School. Y también en España: el Colegio Amorós, un centro concertado católico –pertenece a los Marianistas– situado en Madrid y al que pertenecen los alumnos a los que nos referíamos al principio. El responsable de que el «Minecraft» se haya metido en el Amorós, en la clase de Religión concretamente, la tiene Daniel Pajuelo, sacerdote marianista, coordinador de Pastoral en el centro y profesor de Religión en la ESO. Pajuelo, que además es ingeniero informático y rapero, conoció el Minecraft a través de sus alumnos de los «youtubers» más famosos y seguidos por adolescentes de todo el mundo. Se dio cuenta de que podría ser una buena herramienta para utilizar en clase y se pasó todo el verano jugando. Iniciado el curso, propuso a sus alumnos contruir una iglesia con el juego para aprender así sus partes. La nota final sería el resultado de un «gameplay» (una partida) en la que el alumno tiene que ir explicando a medida que recorre el templo todo lo que ha construido y por qué. Justo lo que hicieron «Sminter», «Masila» y «Cracken200», cuyo trabajo se puede consultar en el perfil de YouTube Zona Educativa Minecraft (ZEM), que promueve el propio Daniel Pajuelo.

El profesor tiene claro que este juego se puede usar en la escuela; lo sabe porque lo ha comprobado y porque está convencido de que hay que promover «nuevos modelos de educación donde los protragonistas de su aprendizaje sean los niños». Al mismo tiempo, reconoce que la utilización de «Minecraft» «mejora mucho la relación entre el profesor y el alumno», incluso, añade, en el orden, la atención, la cercanía, el ambiente en el aula y el respeto a la autoridad del docente. Del mismo modo, aumenta la motivación de los chicos: «Cuando, por algún motivo, perdemos una clase, enseguida me dicen que tenemos que recuperarla». Es tal la sensación que esta nueva iniciativa está causando que alumnos de cursos inferiores ya conocen a Daniel Pajuelo, ven sus vídeos y le preguntan si les va a dar clase.

Con los alumnos y padres entusiasmados, ahora quiere que sean otros profesores los que se lancen a utilizar esta herramienta en sus clases, pues «puede ser muy útil, por ejemplo, para la asignatura de informática o de inglés». Tras un curso, el actual, en que se ha puesto en marcha esta iniciativa, Pajuelo ya tiene nuevos planes en la cabeza. Probablemente, el año que viene sus alumnos contruyan una mezquita.