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El Papa pide que se ponga fin a la violencia en Venezuela

Concluyó ayer su viaje a Colombia en el que insistió en la reconciliación

  • Francisco sufrió ayer un percance a bordo de su automóvil dejándole lesiones visibles en el rostro
    Francisco sufrió ayer un percance a bordo de su automóvil dejándole lesiones visibles en el rostro / EFE
Álvaro de Juana Cartagena (Colombia).

Tiempo de lectura 2 min.

11 de septiembre de 2017. 11:14h

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Álvaro de Juana Cartagena (Colombia). 11/9/2017

El último día de la visita del Papa Francisco a Colombia fue el más político de todos. En la misa que celebró a última hora de la tarde en Cartagena de Indias, y con la que dio concluido este viaje apostólico, Francisco abogó por continuar con el proceso de paz con diálogo y encuentro y criticó duramente la prostitución, la trata de personas y el narcotráfico.

Mientras paseaba por las calles de Cartagena en el Papamóvil se golpeó con el cristal del coche. Sin embargo, Bergoglio continuó con una sonrisa, como si nada hubiese ocurrido y prosiguió hacia la casa de San Pedro Claver, un santo español muy popular y querido también por el Papa. Fue en la misa donde Francisco dejó la hoja de ruta que le gustaría que siguiera Colombia en el nuevo camino hacia la paz que se ha abierto gracias al acuerdo con las FARC, el cese de fuego bilateral con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y la intención de someterse a la ley de la banda de narcotráfico más importante de Colombia, el Clan del Golfo.

«En estos días escuché muchos testimonios de quienes han salido al encuentro de personas que les habían dañado. Heridas terribles que pude contemplar en sus propios cuerpos; pérdidas irreparables que todavía se siguen llorando», indicó.

Francisco señaló que a pesar de que durante años se ha buscado la paz en el país, «no ha sido suficiente que dos partes se acercaran, dialogaran; ha sido necesario que se incorporaran muchos más actores a este diálogo reparador de los pecados».

En su opinión, las «heridas hondas de la historia precisan necesariamente de instancias donde se haga justicia, se dé posibilidad a las víctimas de conocer la verdad, el daño sea convenientemente reparado y haya acciones claras para evitar que se repitan esos crímenes».

Francisco abogó por un «cambio cultural» que comience por el propio pueblo y que, responda a «la cultura de la vida, del encuentro».

Además, el Papa criticó duramente el drama «lacerante» de la droga, la explotación laboral, el blanqueo de dinero, la especulación financiera, la prostitución, la trata de personas, los abusos a menores y la esclavitud. Al concluir, llamó a la acción de los fieles para lograr esta realidad porque «no es posible convivir en paz sin hacer nada con aquello que corrompe la vida y atenta contra ella».

No dejó pasar la ocasión de recordar a la «amada» Venezuela y la dramática situación que viven el país y pidió que se rechace todo tipo de violencia en la vida política. Tras el Ángelus, Francisco dijo que reza «por cada uno de los países de Latinoamérica y de manera especial por la vecina Venezuela».
«Expreso mi cercanía a cada uno de los hijos e hijas de esa amada nación, como también a los que han encontrado en esta tierra colombiana un lugar de acogida», agregó.

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