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Los padres de Nadia, imputados por explotación sexual

Los Mossos hallan imágenes de «carácter sexual» de la menor en uno de los «pendrives» incautados a la familia.

Para el juez, el material no es una simple sospecha, sino una «evidencia» de que usaron a su hija con fines pornográficos. Las fotos de la niña corresponden a distintas edades

  • Nadia, junto a su padre
    Nadia, junto a su padre
B. Tobalina.  Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

11 de enero de 2017. 00:22h

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El horror que se deja entrever en el caso de la pequeña Nadia Nerea no cesa. Los Mossos d’Esquadra han encontrado imágenes de «carácter sexual» en uno de los «pendrives» incautados a la familia protagonizadas por la menor, que ahora tiene once años. Según ha podido saber LA RAZÓN, en las fotos la niña aparece con diferentes edades.

El magistrado de Instrucción número 1 de la Seu d’Urgell (Lérida) que investiga a los progenitores –Fernando Blanco y a Margarita Garau– por el caso de supuesta estafa con las donaciones para el tratamiento de la pequeña dejó claro ayer que dichos «archivos podrían ser constitutivos de varias infracciones penales. En concreto, de delitos de elaboración y tenencia de pornografía infantil, así como de exhibicionismo y provocación sexual», tal y como informó vía comunicado el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), después de que «OK diario» avanzase la información.

El juez va más allá y considera que tras visionar los archivos que ayer le entregaron los Mossos, el contenido no es una simple sospecha, sino «la constancia y evidencia de claros indicios objetivados de participación de la persona investigada (el padre) en la comisión de los referidos delitos de provocación sexual y explotación sexual».

Unos delitos por los que podrían ser condenados con hasta seis años más de cárcel. «La condena por exhibicionismo y provocación sexual está estipulada entre seis meses y un año o una multa de 12 a 24 meses», explica Verónica Quirós, abogada del Bufete de Luis Romero & Asociados. «El exhibicionismo y provocación sexual son comportamientos por los que se pretende despertar el apetito sexual ajeno, pero sin dar lugar a contacto sexual alguno. Eso sí, siempre con contenido sexual y con ánimo lúbrico y siempre protagonizado por un adulto», añade Quirós. Es decir, que en las imágenes no sólo se vería a la menor. En cuanto al delito de elaboración y tenencia de pornografía infantil, «la pena –prosigue la abogada– es de uno a cinco años, y se aplicaría la pena más elevada si es para distribución». Es precisamente esto, si los progenitores difundieron los archivos de carácter sexual de Nadia, lo que los investigadores tratan de determinar ahora, según explicaron a Efe fuentes cercanas al caso.

Para intentar arrojar algo de luz sobre este sorprendente y crudo hallazgo, el magistrado ha citado a declarar a los dos investigados el próximo viernes. Lo harán por separado y con una hora de diferencia, declarando primero la madre, a las 10:00 de la mañana, y después Fernando Blanco.

Tras esta toma de argumentos y explicaciones, el magistrado valorará si acusarles también de estos delitos y por tanto el viernes se analizará si pedir para la madre de Nadia Nerea, en libertad con cargos, su ingreso en prisión, según explicaron desde el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

A su vez, el juez –que previamente había acordado retirar la custodia de Nadia a sus progenitores– quiere determinar si la madre tuvo un papel activo en la elaboración de las fotografías, si no lo sabía o si estaba al tanto de ello pero no se opuso. Y es que por el momento se desconoce si el lápiz de memoria pertenece al padre, en prisión provisional, o a la madre, en libertad con cargos.

Además, el juez ha autorizado el registro de 13 «pendrives», siete tarjetas de memoria, tres discos duros y otros terminales informáticos, con el objetivo de que los Mossos le informen si encuentran más imágenes de carácter sexual. Todos ellos y el lápiz de memoria en el que ya se han hallado las imágenes fueron encontrados durante los registros que realizaron los Mossos en la casa de la familia, la tienda y un vehículo tras la detención de los padres el pasado 7 de diciembre cuando, según el auto del magistrado, estaban pensado huir del país.

Tres días después, el juez dictó prisión provisional para el progenitor. Se encuentra en el centro penitenciario de Lérida. «Fernando Blanco está en el módulo 4, un módulo ordinario. Habla lo justo. Aunque es educado, intenta no hablar mucho ni con el resto de presos ni con los funcionarios. Pasa mucho tiempo solo. Y lo único que hace de actividad es ir a la biblioteca», explican fuentes de prisiones a este periódico.

«Comparte celda con otro interno. Gracias a él tiene televisión en la celda», añaden las mismas fuentes, que precisan que cuando ingresó se notaba que Fernando Blanco ya tenía experiencia, porque lo habitual es que los primeros días estén algo asustados.

Su día a día está sujeto a horarios. A las 08:00 de la mañana abren la celda, desayuna y tiene tiempo para realizar actividades (en su caso ir a la biblioteca o estar en el patio) hasta las 13:30, que es la hora de la comida. Aproximadamente una hora después vuelve a la celda (hora de siesta) y a las 17:00 vuelve a haber tiempo para actividades, patio o talleres, hasta las 19:30-20:00 que toca cenar, para una hora después volver a la celda, donde puede ver la televisión de su compañero.

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