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Macron busca la mayoría en la Asamblea

Los franceses acuden hoy de nuevo a las urnas para elegir un Parlamento en el que En Marche! consagrará su poder. Sólo la abstención histórica que anuncian los sondeos hace peligrar la legitimidad del mandatario para afrontar la radical transformación del país que pretende

  • El presidente francés, Emmanuel Macron, saliendo de su casa para ir a votar
    El presidente francés, Emmanuel Macron, saliendo de su casa para ir a votar
Asunción Serena.  París.

Tiempo de lectura 4 min.

18 de junio de 2017. 16:09h

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Asunción Serena.  París. 18/6/2017

Los franceses acuden hoy de nuevo a las urnas para elegir 573 diputados de los 577 que componen la Asamblea Nacional. Los cuatro restantes fueron los únicos que el pasado domingo lograron imponerse en la primera vuelta con la mayoría absoluta. El tsunami político que vienen anticipando los sondeos (unos 450 diputados para la República en Marcha y sus aliados centristas del MoDem) va a ocultar otro tipo de fenómeno, el de la abstención, que podría ser superior a la de la primera vuelta y alcanzar hasta el 53% del electorado. Se dará la paradoja de que la más grande mayoría que haya registrado nunca la Asamblea Nacional habrá sido elegida por un número mínimo de electores.

El pasado domingo, el par

El pasado domingo, el partido de Emmanuel Macron obtuvo unos 7,3 millones de votos, mientras que en la primera vuelta de las legislativas de 2012, el Partido Socialista con François Hollande obtuvo 8,9 millones, y en 2007, la UMP de Nicolas Sarkozy, 11,8 millones de votos. Sin olvidar que Emmanuel Macron fue elegido el 7 de mayo con un nivel de abstención récord (25,4%), y frente a la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen.

La oposición ha insistido durante esta campaña electoral en la necesidad de no otorgar los «plenos poderes» al presidente de la República poniendo entre sus manos una mayoría excesiva en la Asamblea Nacional. El pasado domingo se calificaron 447 candidatos del partido del presidente, y de ellos, 390 protagonizan duelos en los que parten claramente como favoritos para obtener la victoria.

Sin embargo, Macron considera imprescindible esa mayoría para poder aplicar su política, y no quiere arriesgarse a perderla. Este miércoles, durante el Consejo de Ministros, dijo que él descarta «el riesgo de absolutismo», a pesar de la mayoría inédita que las urnas otorgará esta noche a La República en Marcha en la Asamblea Nacional, según indicó posteriormente el portavoz del Gobierno, Christophe Castaner. También precisó que el presidente de Francia está convencido de que seguirán existiendo «voces fuertes» de oposición tanto en la Asamblea como en el Senado, y entre los dirigentes de los ejecutivos locales.

Hasta el último momento, Macron ha exigido de los suyos movilización para poder confirmar la dinámica de la primera vuelta porque «el riesgo de ineficacia y de paralización sigue existiendo». De hecho, numerosos candidatos a las legislativas han acusado a sus adversarios de LREM no querer asumir ningún riesgo y negarse a debatir con ellos para evitar cualquier tipo de inconveniente. Representantes de la Francia Insumisa, del Frente Nacional o de los Republicanos han denunciado en las redes sociales lo que parece una consigna de las altas instancias para evitar que se dieran casos como el de la candidata de Indre-et-Loire, Fabienne Colboc, o la de Lyon, Anissa Khedher, que se ha convertido en el objeto de burlas por su pésima actuación en sendos debates.

Con esa mayoría absoluta, Macron piensa que podrá pisar el acelerador para aplicar sus políticas y dispondrá de la libertad suficiente para «unir y reconciliar» al pueblo francés, otro de los grandes objetivos de su campaña presidencial. Ese es uno de los mayores retos a los que se enfrenta: dar una cohesión a la sociedad francesa, que sale más dividida que nunca de estas elecciones. El presidente francés ya ha dado los primeros pasos para avanzar con tiento en su proyecto de liberalización del derecho del trabajo, pero ciertas organizaciones sindicales preparan ya una semana de protestas a finales de mes para denunciar lo que califican de «ley del trabajo XXL». De cara a Europa, Macron deberá convencer para desarrollar «la Europa que protege», y que permitirá frenar los populismos que han brotado en Europa. Pero él sabe bien cómo François Hollande llegó exigiendo la «renegociación» del tratado sobre la disciplina presupuestaria y tuvo conformarse con un anexo.

La dosis de proporcionalidad en las elecciones legislativas prometida debería permitir a los electores y, especialmente, a la extrema derecha verse mejor representados en la Asamblea. Mientras que Macron no va a saber qué hacer con tanto éxito, la oposición intentará sobrevivir.

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