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Muere el artífice de la reunificación alemana

El ex canciller Helmut Kohl falleció ayer a los 87 años en su casa de Ludwigshafen. Impulsó la integración europea y marcó el curso del siglo XX

  •  Helmut Kohl, en una imagen de archivo
    Helmut Kohl, en una imagen de archivo
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José María Marco,  Rubén G. Del Barrio.  Berlín.

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17 de junio de 2017. 13:55h

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José María Marco,  Rubén G. Del Barrio.  Berlín. 16/6/2017

La reunificación alemana se ha quedado huérfana. Su artífice, el ex canciller alemán Helmut Kohl que gobernó Alemania desde 1982 a 1998, falleció ayer a los 87 años no sin antes dejar una impronta que le colmará en los libros de historia como la figura clave de la unidad y uno de los constructores de Europa. El diplomático de la chaqueta de punto se va sin embargo lastrando la sombra de la sospecha por la malversación de fondos pero con la certeza de haber creado un estilo político que hizo de la defensa del patriotismo su mejor herramienta. Como prueba, el «Deidesheimer Hof» o el restaurante cercano a Ludwigshafen, localidad que le ha visto morir, donde el cristianodemócrata orgulloso y bajo techos de madera oscura, recibió a Margaret Thatcher, Mijail Gorbachov y a otros grandes de la política mundial de entonces a los que agasajó a base de platos regionales pero sobre todo con el esfuerzo por fomentar políticas impulsadas a través de la relación de confianza entre los gobernantes. Ese fue el estilo Kohl. Un hacer que ayer solo recibió elogios desde la esfera política alemana. «Estamos de luto. Descanse en paz», escribió su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU) en su perfil de Twitter. Un escueto mensaje que no obstante atesora el fuerte impulso que supuso Kohl para la formación política.

No en vano, sus dieciséis años como canciller alemán le convierten en el mandatario de su país que más tiempo se ha mantenido en ese cargo. Cuatro legislaturas en las que Europa vivió algunos de los momentos más importantes de su historia como la caída del imperio soviético, la desaparición del Muro de Berlín y la posterior reunificación alemana. Kohl, o el también llamado «gigante negro» por su imponente figura, supo que aquella era una oportunidad única y actuó. Una decisión que quedará en la historia por haber convencido a los dirigentes soviéticos y estadounidense, pero también a sus aliados europeos de permitir que la República Democrática Alemana se uniera a la República Federal en 1990, tras la caída del muro. De hecho, solo tres semanas después de la apertura de los pasos fronterizos en Berlín, Kohl presentó ante el Parlamento Federal un plan de diez puntos para alcanzar la unidad.

Fue su mayor logro al que llegó tras sortear las discrepancias llegadas desde el exterior y sobre todo, callando a los escépticos. Democristiano y europeísta convencido, respaldó asimismo la iniciativa de la moneda única y fue una figura imprescindible junto al expresidente francés François Mitterrand en promover una mayor integración europea. Licenciado en Derecho, Ciencias Políticas e Historia estuvo afiliado a la CDU desde 1947. Diputado en el Parlamento de Renania-Palatinado entre 1959 y 1976, fue elegido diputado del Parlamento Federal Alemán en 1976 y desde ese año hasta 1982 presidió el Grupo Parlamentario de la CDU/CSU en el Bundestag.

En octubre de 1982, con el apoyo de los liberales, ganó una moción de censura al entonces canciller Helmut Shmidt. Su acceso a la cancillería federal fue confirmado con su triunfo en las elecciones de marzo de 1983 y su reelección en 1987. Tras la entrada en vigor del Tratado de Unificación Alemana, las ramas occidental y oriental de la CDU se unieron y lo eligieron presidente con el 98 % de los votos. Accedió a un tercer mandato tras imponerse en las elecciones celebradas en diciembre de 1990 y cuatro años después revalidó el cargo por mayoría absoluta. Tras la derrota democristiana en los comicios de septiembre de 1998, en los que obtuvo su peor resultado desde 1949, dimitió como presidente de la CDU el 7 de noviembre.

Poco después, el 3 de enero de 2000 la fiscalía de Bonn le abrió un sumario por sospecha de malversación de fondos en relación con la financiación ilegal de la CDU, por haber recibido entre 1993 y 1998 hasta dos millones de marcos que no fueron registrados como donaciones. Como consecuencia de esta actuación, y ante la presión de su propio partido, Kohl dimitió como presidente honorario del mismo. Luces y alguna sombra para una figura que ha llevado a muchos a situarle ahora en la misma posición de otros históricos alemanes como Bismarck o Adenauer que construyó la Alemania democrática.

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