La confusión de los adolescentes transexuales

El 80 por ciento de los menores que empiezan el tratamiento se arrepiente en la edad adulta

La confusión de los adolescentes transexuales

17 Enero 10 - Rosa Serrano

Cirujanos y endocrinos coinciden en que un caso de arrepentimiento después de la operación sería «inaceptable».

MADRID- De todos los niños que creen ser transexuales en el período prepuberal (antes de completar la pubertad), sólo un pequeño porcentaje llega a serlo en la edad adulta. Así lo demuestran los estudios internacionales, hechos con muestras de 800 pacientes en Canadá y Holanda.

 

Autores como Zucker y Cohen-Kettenis, con una larga trayectoria en el estudio de trastornos de la identidad de género, demuestran que «cuando se ve un niño transexual, hay que tener mucha cautela». Así lo explica la doctora Isabel Esteva, responsable de la Unidad de Trastornos de Identidad de Género del Hospital Carlos Haya de Málaga, la más antigua en la sanidad pública española y la que tiene más experiencia en el tratamiento de adolescentes.


Opinión general
Pero no es la única experta que realiza estas afirmaciones. Es más, con la honrosa excepción del doctor Iván Mañero, que esta semana se ha hecho famoso por haber operado a la paciente transexual más joven en España (una chica de sólo 16 años), esta es la opinión general de los especialistas que más han tratado estos trastornos.

 

César Casado ha perdido la cuenta de a cuántas personas ha «reasignado» el sexo, pero con dos décadas de experiencia a sus espaldas es, probablemente, el cirujano que más cambios de sexo ha hecho en nuestro país. Él lo tiene claro: «El 80 por ciento de los menores que inician el tratamiento psiquiátrico y hormonal se arrepiente más tarde», asegura.

 

En la unidad en la que trabaja, la que comparten los hospitales madrileños de La Paz y Ramón y Cajal, ni se plantean una intervención como la practicada en Barcelona. «Puede que estemos desfasados, pero esta operación es irreversible», reflexiona. De los cinco pacientes menores de edad que han consultado a la unidad, a ninguno se le ha administrado ni siquiera hormonas. Sólo reciben terapia psicológica.

 

En el Carlos Haya, en más de una década han tratado a 70 pacientes que iniciaron el tratamiento siendo menores de edad. De ellos, entre un seis y un siete por ciento abandonaron la evaluación. Otras cuatro personas fueron excluidas por sufrir otros trastornos mentales y 25 pacientes –que ya son mayores de edad– ya han completado el tratamiento y se han operado. «El resto está en distintas fases de la terapia», cuenta Esteva.

 

Los expertos coinciden en que, durante los últimos años, se ha disparado la demanda de tratamiento para transexuales menores. La media de edad de las primeras consultas en el hospital malagueño se sitúa en los 15 años. «Las cosas han cambiado. Mientras que antes se enfrentaban con la familia, ahora son los propios padres quienes quieren afrontar el problema cuanto antes, pero hay que ser cautos».

 

Mónica Martín no es una de los cirujanos y psicólogos que comparten esta opinión. Es la fundadora de la Asociación Española de Transexuales y, pese a haber sufrido también un trastorno de identidad de género, no ve con buenos ojos el caso de la adolescente de Barcelona. «Es una decisión tan vital que no creo que a una edad tan temprana se tenga la madurez suficiente para afrontarla. Es necesario esperar un tiempo». Y también menciona la palabra «arrepentimiento».

 

Y es que, en la transexualidad, no sólo hay casos con aparente «final feliz», como el de la joven barcelonesa. También se cuentan arrepentidos, y no sólo cuando todavía están «a tiempo», es decir, antes de que se hayan sometido a una operación.

 

Antonio Becerra, el responsable de Endocrinología de la unidad de Madrid, explica que sus homólogos más antiguos, los médicos de la Unidad de Amsterdam, «después de 20 años han detectado algunos casos de arrepentimiento. Puede haber errores al evaluar, pero eso es inaceptable», asegura este médico. Por este motivo, se muestra más que escéptico en lo que a las operaciones quirúrgicas a menores se refiere. «El ‘cuanto antes mejor’ deja mucho que desear desde el punto de vista ético», precisa.

 

Becerra explica cómo en su unidad no sólo se tratan aspectos médicos, sino también sociales. «Tenemos talleres donde se les enseña a maquillarse y a vestirse como un hombre o como una mujer, según el caso. En los casos de jóvenes también hacemos reuniones con los padres. Esto es el sistema público. Aquí no hay elección de operaciones a la carta, como en una clínica privada. Lo más importante es no precipitarse. Y para eso hay que esperar a los 18 años».

 

La adolescente de Barcelona ha sido la primera menor operada en España para conseguir un cambio de sexo. Sin embargo, decenas de jóvenes que todavía no han alcanzado la mayoría de edad ya han empezado el tratamiento para seguir sus pasos.

De todos los «transexuales» que hay en España el más joven tiene tan sólo 11 años. O al menos es la persona de menos edad que, acompañado de su familia, ha acudido a consultar a una unidad de trastornos de identidad de género, en este caso, a la de referencia en Andalucía.

 

Los médicos y psiquiatras se han hecho cargo de él, pero descartan por completo cualquier tipo de tratamiento. «La situación se ha abordado con respeto y acompañamiento al menor, pero sin ninguna terapia», explica la responsable. «Hay que distinguir infancia de adolescencia», asegura, a la vez que señala que, si alguna familia con niños todavía más pequeños se acercara a la consulta, se la atendería y «se evaluaría la situación con los pediatras», pero no se trataría.

 

El tratamiento hormonal a estas edades tan tempranas sólo se empieza en unos pocos centros de todo el mundo, como el Hospital Infantil de Boston, bajo la dirección del doctor Norman Spack, pero no hay resultados concluyentes.

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