«Sin las mujeres el campo moriría»
Carmen Quintanilla
Profesión: funcionaria, diputada del PP y presidenta de Afammer (Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural).
Nació: en 1954, en Ciudad Real.
Por qué está aquí: fundó Afammer en 1982, cuenta con 170.000 miembros y ha impartido 340 cursos a mujeres rurales.
-¿La mujer rural sigue siendo la gran olvidada?
-Sufre una doble discriminación por ser mujer y por ser rural.
-Es polivalente: trabaja en el campo, en la casa, en el negocio familiar...
-Y la mayoría no tiene Seguridad Social. Es «colaboradora» en las tareas del campo, en el bar o en la tienda del marido. Sólo eso.
-Ya. Me imagino que en el medio rural todavía pesa mucho el machismo...
-La sociedad es aún patriarcal en los pequeños pueblos. Hay más machismo, sí, pero estamos rompiendo barreras.
-Es presidenta de Afammer (Asociación de Familias y Mujeres del Medio Rural). La mujer que puede abandona el campo, ¿no?
-Sí, las mujeres huyen del campo al mundo urbano.
-¿Para bien o para mal?
-Para bien desde el punto de vista de la igualdad; para mal, por el desarraigo. Es un éxodo que no podemos permitirnos: sin mujeres, el campo moriría.
-Curioso: se ponen de moda las huertas urbanas. Parece que el hombre siente nostalgia del campo...
-El hombre siente nostalgia de la paz, quiere reencontrarse con la tierra. El huerto urbano es el signo de esa necesidad.
-Parece que, en el campo, la evolución deseable pasa por convertir el caserón en hotelito rural y la era en campo de golf...
-No. La evolución ideal consistiría en dedicar más dinero al campo. Está bien la diversificación, el turismo y todo eso, pero sin olvidar la agricultura. Porque si no, ¿qué comeremos?
-Buena pregunta. ¿Se da en el medio rural más violencia machista?
-Hay un gran silencio en las mujeres del campo. No denuncian, no hay estadísticas fiables.
-Usted es también diputada del PP por Ciudad Real. ¿Ha sido mujer de campo?
-Sí, lo fui. Y aprendí a amarlo a través de mi abuelo.
-¿Le gustaría volver a serlo?
-No, soy feliz así, pero estaría encantada de que una hija mía lo fuera.
-¿Cuándo cree que salir del campo dejará de ser una especie de liberación?
-No lo sé. Nuestro objetivo, en Afammer, es crear alternativas para que el mundo rural no desaparezca y las mujeres se queden en el campo.
-Dicen que hay un retorno a la naturaleza de los jóvenes...
-La verdad es que hay pocos jóvenes que deseen trabajar en el campo.
-Todos queremos volver a la naturaleza, pero en un 4x4.




















Envía esta noticia a un amigo