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Ejemplar vivo de un gasterópodo terrestre muy común en la Península Ibérica, Cernuella virgata, una de las especies más favorecidas tras el incendio. Foto: Vincenç Bros

La presencia de caracoles indica que los bosques se recuperan

Diccionario Inteligente
15 Febrero 10 - SINC

Un equipo de investigadores catalanes ha estudiado los cambios en la composición de los animales después de un incendio y ha concluido que la fauna malacológica es buena indicadora de la recuperación forestal. Los resultados del estudio permitirán gestiones post-incendio que no dañen estas especies de moluscos, que son sensibles a las condiciones microclimáticas del suelo y a la estructura vegetal.

 

Los investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) y del Área de Espacios
Naturales de la Diputación de Barcelona han realizado un muestreo en los límites del
incendio que tuvo lugar en agosto de 2003 en la periferia del Parque Natural de Sant
Llorenç del Munt i l'Obac (Cataluña).

 


El objetivo del estudio, publicado recientemente en Biodiversity and Conservation, era
comprobar si los moluscos terrestres, invertebrados de movilidad limitada, recolonizan
las zonas quemadas o crean refugios donde viven los que han sobrevivido al incendio.

 

“El fuego forestal produce un cambio radical de las condiciones ambientales del hábitat
para los gasterópodos terrestres, como la estructura de la vegetación y la ausencia de
humus y hojarasca, por lo que la composición específica de la comunidad de moluscos
se vea muy afectada”, señala a SINC Xavier Santos, autor principal e investigador en
el Departamento de Biología Animal de la UB.

 

Según el equipo, “la fauna malacológica terrestre es un buen indicador de los procesos
de recuperación faunística de las zonas afectadas por los incendios forestales” porque
son especies muy sensibles a las condiciones microclimáticas del suelo y estructura
vegetal. Los científicos han identificado 25 especies de gasterópodos terrestres con
grandes diferencias entre las estaciones de control y las zonas quemadas.

 

“En las zonas quemadas se observa una ausencia muy significativa de numerosas
especies características del bosque y con amplia distribución europea como Pomatias
elegans o Acanthinula aculeata, y un incremento de las especies propias de los
ambientes más abiertos o secos (Cernuella virgata o Xerocrassa penchinati) debido a
la simplificación de la estructura del hábitat”, subraya Santos.

 

Los biólogos demuestran así los efectos negativos de un incendio forestal sobre la
riqueza de moluscos: “la recolonización en el margen del incendio es muy limitada por
parte de este grupo de organismos”, reconoce el investigador, quien manifiesta
además que las áreas más cercanas al límite del incendio no han experimentado un
aumento significativo de especies de bosque. Además, la sequía del periodo de 2004
a 2007 podría haber reducido también la capacidad de los gasterópodos en
recolonizar las zonas quemadas.

 

Sin embargo, los científicos han detectado en las zonas quemadas algunos moluscos
terrestres característicos de los bosques y que han sobrevivido en refugios cerrados
como troncos y rocas.

 

“Estos resultados cobran importancia a la hora de elegir entre diferentes posibilidades
de gestión en ambientes silvícolas mediterráneos recientemente incendiados, como la
restauración forestal mediante coníferas”, explica el investigador.

 


Los incendios forestales son fenómenos comunes y muy destructivos en los espacios naturales de ambientes mediterráneos. Para los autores de esta investigación es “muy
importante valorar la respuesta de los organismos a estas perturbaciones”.

 

El punto de partida de los científicos fueron los estudios realizados en el sur de Francia y en EEUU, sobre todo el incendio ocurrido en 2002 en las praderas del centro de EEUU (estados de Wisconsin, Iowa y Minnesota) por el que un 44% de las especies sufrieron reducciones en sus poblaciones. El caso de los caracoles fue dramático: estos animales soportaron las peores reducciones debido a la eliminación de detritus vegetales tras el incendio.

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