La Academia Catalana: 11 nominaciones mil espectadores
Los filmes favoritos de los Academia catalana tienen escaso tirón entre los espectadores: «Xtrems» (1.300 entradas), «The Frost» (13.000) y «Trash» (20.000)
La Academia del Cine Catalán entregará el 1 de febrero la segunda edición de los Premios Gaudí, a los que optaban 91 producciones. Y no parece que las preferencias de los académicos hayan coincidido con las del público. Entre los favoritos se encuentra «Xtrems», un filme basado en hechos reales de Abel Folk y Joan Riedweg que opta a once candidaturas, entre ellas la reina: mejor película en lengua catalana. El filme, que se estrenó el pasado 27 de noviembre, ha tenido alrededor de 40 pases, los últimos sólo en horario nocturno, que, a falta de cerrar los datos de la última semana, habrían logrado reunir a unos 1.300 espectadores. «Empezamos a rodarla como una “TV movie”. Teníamos un presupuesto de 800.000 euros y la respuesta que obtuvimos en festivales nos animó a lanzarla como película», aseguró ayer Riedweg tras conocer las nominaciones.
Dos nominaciones más, trece, tiene «Trash», de Carles Torras. Entre ellas destaca el de mejor actor (Óscar Jaenada), y opta por triplicado a la categoría de mejor actriz secundaria: Assumpta Serna, Marta Solaz y Núria Prim. Este filme ha logrado una recaudación provisional de unos 120.000 euros, es decir, cerca de 20.000 espectadores.
Sin Goyas a la vista
Once candidaturas suma «The frost», de Ferrà Audi, que sólo ha logrado 80.000 euros de taquilla (unos 13.000 espectadores)desde su estreno comercial el pasado 16 de octubre a pesar de haber contado con un rostro tan conocido como el de Aitana Sánchez-Gijón para el de protagonista. Además, ninguna de estas películas ha tenido cabida en las nominaciones de los premios Goya. «El cine español es muy amplio y es lógico que la Academia Española barra para los éxitos más mayoritarios. Por eso tiene sentido que nuestros profesionales tengan su propia fiesta», afirmó el actor Joel Joan, director de la academia catalana de cine.
«V.O.S.», de Cesc Gay, y la aplaudida y galardonada «Tres díes amb la familia», de Mar Coll, competirán con «Xtrems» y «Trash» a la mejor producción en lengua catalana. «La academia sólo tiene año y medio. Ya somos 251 académicos y cada semana somos más. Estamos empezando a creer en el cine en catalán y a tomarnos en serio», ratificó Joan. La sorpresa fue la no inclusión en las nominaciones de «Mapa de sonidos de Tokio», de Isabel Coixet. Su productora, Mediapro, afirmó que no se habían presentado porque «no somos miembros de la academia», asegura en declaraciones a LA RAZÓN.
El anuncio de las candidaturas estuvo marcado por el proyecto de Ley del Cine que anteayer aprobó la Generalitat. El portavoz parlamentario de CiU, Oriol Pujol, comentó que presentarán enmiendas al proyecto con el fin de evitar que se impongan con el «garrote» las cuotas de películas dobladas al catalán. La portavoz parlamentaria del PP, Dolors Montserrat, denunció que la ley es «intervencionista». Por su parte, el conseller de Cultura, Joan Manuel Tresserras, insistió en que todavía no ha hablado con los distribuidores y aseguró que la preocupación real del sector es que el caso de Cataluña cree «un precedente» entre las lenguas minoritarias.
Joan compara la Ley de Cine con la «caca» de perro
Joel Joan, presidente de la academia catalana de cine, comparó ayer las medidas que quiere imponer el proyecto de Ley de Cine con la recogida de la «caca» de perro. «Todo cambio crea estrés. Es como hace diez o quince años, que nadie se extrañaba con que un hombre o una mujer no recogiese la caca de su perro. No fue fácil cambiar de actitud, pero se logró, y si hoy día ves a alguien que no recoge la caca de su perro lo miras con indignación», aseguró Joan. El actor está convencido de que las reacciones de distribuidores y exhibidores son exageradas. «Hay un pánico escénico, aunque deberían verlo como un reto. Hasta ahora sólo se exhibía cine en una sola lengua y muchos nos sentíamos excluidos. Ahora habrá gente que podrá volver al cine», dijo. Joan propuso que la red de salas que quiere implantar el proyecto de ley sea absorbido por los exhibidores «para que no se creen más butacas innecesarias y los exhibidores sufran lo menos posible».















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