Es la segunda entrega del «best-seller» «Tierra firme», la trilogía que dedica a Catalina de Solís, que sobrevive «travestida» en la ciudad andaluza del XVII
«Pido un respeto para los géneros»
T'itulo: «Venganza en Sevilla».
Autora: Matilde Asensi.
Editorial: Planeta.
300 Páginas. / Precio: 20,90 euros
Matilde Asensi es una lectora del siglo XX. Arturo Pérez Reverte y Umberto Eco son sus dos grandes referentes. Con estos maestros en la alforja, no es de extrañar que su escritura esté de rabiosa actualidad y sea una de las autoras más vendidas del siglo XXI, con más de cinco millones de fieles a sus espaldas. Literatura popular con vocación de seducir al lector en el espacio común de nuestra historia. Esta periodista de ámbito local (Alicante, 1962) se reveló como escritora de masas con «El salón de ámbar» en 1999 y convirtió en «best-seller» «El último catón» (2001). Ahora saca a la luz «Venganza en Sevilla» (Planeta), segunda entrega de una trilogía iniciada con el personaje de Catalina Solís, que ya apareció en su novela «Tierra firme», como hilo conductor. El eslogan de la novela apunta ya su desarrollo: «Una ciudad, una familia y una deuda por saldar». Catalina de Solís es Martín Ojo de Plata, «travestida» por necesidad para sobrevivir en la sociedad hostil del Siglo de Oro y culminar una «vendetta» de honor, otro de los grandes temas de nuestra narrativa. Asensi no inventa, recupera de los clásicos –recordemos el «Gil de las calzas verdes» de Lope– para traer a la luz historias que fueron reales y que dan una idea de la «cara B» del Barroco.
Espacios siniestros
Tras su periplo por las Indias, el personaje ideado por la autora recala en Sevilla, puerta de las Américas, reducto de banqueros, malhechores, mancebas y grandes señores. «Mis novelas surgen de una idea que me deslumbra y, a partir de ahí, me dedico a mi gran afición, comprar y leer libros sobre dicho tema». En este caso, el Archivo de Indias y la ayuda de especialistas de tanto renombre como Enriqueta Vila otorgaron a Asensi el marco perfecto de acción. El resto es pura aventura. «Yo pido un respeto para los géneros, por ser género no es menos literatura», defiende la alicantina ante los embates de algunos sectores contra la novela histórica. Asensi considera que «le hemos quitado su parte de placer a la literatura», especialmente en las escuelas, donde, dijo, «se enseña fatal nuestra literatura y nuestra historia».
Sevilla es el mágico escenario de encuentros y aventuras, en espacios tan siniestros como la vieja Cárcel Real –útero donde se gestó el «Quijote»– y fabulosos como el puerto hispalense, al pie de la Torre del Oro. Allí, en un conocido restaurante de la capital andaluza, frente a este brillante contenedor de las joyas de Indias, Asensi defendió ante los periodistas su negativa a ceder los derechos de sus obras para adaptarlas al cine. «Me da miedo que destrocen mis libros», dice. Y anuncia la tercera entrega de su trilogía histórica para dentro de «dos o tres años»















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