EL pensamiento del ministro
Lo que España debe hacer por Luis de Guindos
Vivimos una crisis económica que ya dura cuatro años, extremadamente compleja, profunda y de carácter internacional. Su más reciente expresión es una desaceleración de la actividad, sincronizada y global, que afecta prácticamente a todas las zonas del mundo. Incluso en algunas de ellas se habla de recesión... Todo ello agravado por un nuevo estallido de la crisis de la deuda periférica en la UM. En resumidas cuentas, la crisis nos recuerda continuamente su origen; un exceso de endeudamiento, una burbuja de precios inmobiliarios y problemas de solvencia en los balances bancarios...
La respuesta del Gobierno ante la crisis en un primer momento fue claramente incorrecta. Se pensó que con una expansión fiscal y un aumento del gasto público y sin necesidad de reformas estructurales podría evitarse el contagio y que España tendría capacidad para capear el temporal. Este error de diagnóstico... han llevado a que España se convierta en el país que más deterioro ha sufrido desde el punto de vista del empleo...
Tras un diagnóstico adecuado sobre nuestras necesidades y tras elaborar y hacer público un plan integral de política económica, el objetivo fundamental debería ser atacar la desconfianza que actualmente rodea a todo lo que se refiere a España. El plan de política económica, en mi opinión, debería basarse en dos pilares: austeridad en las finanzas públicas por un lado, y por otro, reformas en los mercados que nos ayuden a crecer, crear empleo y regenerar el tejido empresarial. En última instancia, sin embargo, lo fundamental puede que no sean tanto las medidas concretas que deben tomarse, sino la convicción del nuevo gobierno en la capacidad de la economía española para volver a la senda del crecimiento y hacer frente a nuestros compromisos con el exterior. Es por ello que un nuevo ejecutivo resulta imprescindible, para así convertir a España en un país que contribuye a la solución de los problemas europeos y que no forma parte de ellos.
Extracto de un artículo publicado en LA RAZÓN el pasado 18 de septiembre




















Envía esta noticia a un amigo