Protagoniza, junto a Leonor Watling, el nuevo thriller de Mariano Barroso

«Lo mejor de Eva»: Miguel Ángel Silvestre

 
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«Pensamos que todos los jueces tienen equibrio, pero Eva, mi personaje, no. Lo tiene todo bajo control, pero cuando conoce a Rocco se vuelve... un hombre, deja de pensar», comenta de muy buen humor y con un traje monísimo Watling.
10 Febrero 12 - - C. L. Lobo - Madrid

Es broma, porque Leonor Watling realiza un  papel estupendo en la nueva película de Mariano Barroso (cuánto le cuesta regresar al director de  «Los lobos de Washington»), pero que Silvestre aparezca en pantalla interpretando a un gigoló que  seduce a una jueza tiene miga. Y mucha. Él continúa tan campechano como siempre, pero menos tenso.
–No sé si recuerda cómo de movida fue la historia cuando lo entrevisté  hace un par de años.
–¿Por qué  película era? Ah, «3:19». Sí, ahora caigo.
–Fue en la Casa de América, y estaba  atestada de fans. Estaba hasta  agobiado. Pero luego desapareció del mapa, se quitó de enmedio...
 –Sí, me tomé una temporada, debía reflexionar, frenar los caballos, plantearme lo que estaba haciendo. Esta profesión merece la pena, me encanta, y veo el trasfondo de esto, el cariño, pero ya con tranquilidad.
–¿Y a qué se dedicó?
–Continué con la escuela de Coraza. Siempre debes tener un parón para volver a estudiar, a seguir con una formación que nunca acaba.

Vaqueros, camiseta blancay cazadora de cuero: Silvestre va «de uniforme», suelta un par de carcajadas y no puede remediarlo: es guapo.  Tampoco a qué medio le debe la popularidad: «Por supuesto que volvería a televisión si me ofrecen un buen papel. Por cierto, en “Aída” ha- go un cameo porque me pareció muy punki, junto a Resines». Y aclara que terminó ya el rodaje de «Todo es silencio», dirigida por Cuerda, «que trata sobre la Galicia de los 80, cuando el contrabando de tabaco cambió por el de las drogas». La relación que mantiene Rocco, su personaje, y Eva es muy pasional, de ahí las escenas subidas de tono: «Intentamos conocernos bien comiendo juntos, yendo al cine, para que luego no nos diera pudor desnudarnos física e interiormente». Y una información valiosa: «No soy  seductor ni tengo nada que ver con Rocco, vive en una mentira que él se cree, y Eva lo hace conectar con quién es en realidad». En la cinta, añade, «era clave no contar de más porque se nos iba a ver venir, había que transmitir lo justo para que luego el público creara su propio imaginario. Estuvimos pendientes de cuanto Leonor iba comentando en el set. “Por ahí no te quiero ver”, me decía.
Porque una mujer en lo que menos se fija es en los abdominales». Depende de quién los lleve puestos. Y claro, la pregunta cae: «Le estoy muy agradecido a El Duque.  Y conocí a Amaia Salamanca, un sol de chica, ojalá volvamos a trabajar juntos un día». Con o sin tetas de por medio.

 
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