.

A ellos les gustan «todas»

Diccionario Inteligente
2 Octubre 09 - Madrid - Alba Jiménez

Un estudio británico afirma que los hombres están más predispuestos a tener sexo no planeado y no son tan exigentes a la hora de escoger con quién practicarlo.
 

A la hora de elegir, ellas prefieren volver a casa compuestas y «sin polvo», antes que echarse en los brazos de cualquier hombre que les ofrezca pasar la noche en su casa. Por el contrario, los hombres no son tan exquisitos y pueden llegar a aceptar una sesión de sexo sin planear con una fémina que no alcance el máximo en su ranking de belleza. Así se desprende de un estudio elaborado por el Departamento de Psicología de la Universidad de Brunel, en Reino Unido.

El trabajo, publicado en la revista «Human Nature», se realizó mediante cuestionario a 870 estudiantes de Estados Unidos, Alemania e Italia (427 chicos y 443 chicas). Al pedir a los jóvenes que se imaginaran a tres tipos diferentes de pretendiente: poco atractivo/a, moderadamente atractivo/a y muy atractivo/a, y preguntarles qué respuesta darían a cada uno/a si les propusieran pasar una noche de sexo o domir en su casa, fueron los chicos los que tenían más probabilidades de picar el anzuelo. De hecho, los más «facilones» ante semejante proposición de «irse a la cama» fueron los italianos con un 61 por ciento, seguido de los norteamericanos con un 43 por ciento y, finalmente, algo más comedidos, los alemanes, con un 29 por ciento.


«Machos»

Según explicó a este semanario el director del estudio, Achim Schutzwohl, «la razón es que las mujeres dudan más en lo que concierne al sexo ocasional debido a que se enfrentan a un consecuencia mayor: el embarazo, lo que supondría una inversión y unos gastos más elevados». Siguiendo este punto de vista biológico, Inmaculada Fernández, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Intervención Sexológica (SEIS) y profesora de Psicología de la Sexualidad del Máster Oficial de Sexología de la Universidad de Almería, señala que «algunos defenderían que el hombre estaría predispuesto a distribuir sus genes para asegurar su descendencia, mientras que la mujer tendría como objetivo seleccionar al mejor “macho” para su reproducción».

No obstante, culturalmente las respuestas son otras. Está bien visto en la mayoría de los países que los hombres digan siempre sí a las oportunidades sexuales que se les presenten, pues, «de algún modo el concepto de “macho” lleva implícita esa aceptación, algo con connotaciones todavía positivas en nuestra sociedad. Mientras que, para ellas, la respuesta afirmativa a esa cuestión les llevaría a que se les aplicasen calificativos como “fresca”, “ligera de cascos”, en el mejor de los casos», puntualiza Fernández.

Apelativos aparte, lo que sí parecen haber demostrado estudios experimentales es que en hombres heterosexuales los circuitos cerebrales de percepción del atractivo facial están ligados a los circuitos de recompensa. Y ante una cara atractiva se produce una alteración del sistema de toma de decisiones y, «en vez de preferir recompensas mayores a largo plazo, prefieren recompensas menores a corto plazo. En definitiva, se transforman en impulsivos».

Y parece que este efecto se produce en varones heterosexuales, porque no se ha encontrado ni en mujeres (homo o hetero), ni en hombres homosexuales, que parecen tomar decisiones de forma más racional, «aun cuando la posibilidad remota de una relación sexual esté presente», matiza Fernández. Y esto sólo puntualiza un efecto conocido: la gente atractiva tiene más éxito en todos los ámbitos, desde el trabajo, hasta que le concedan un préstamo o lo asciendan. Dicen que un indicador fiable de las crisis económicas es el número de camareras guapas por bar, es decir, «cuando se necesita despedir personal por reajustes económicos, pues sólo sobreviven en el puesto las guapas.», concluye.
 

Envía esta noticia a un amigo

Recuerde que los campos marcados con asterisco (*) son obligatorios.

© Copyright 2010, La Razón C/ Josefa Valcárcel 42, 28027 Madrid (España)