El estadio Islas Malvinas acogió a 1.000 españoles ¿ Pasodobles y piezas taurinas contrastaban con las banderas albicelestes

A la caza del gallego

 
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22 Noviembre 08 - Ángel Sastre

mar del plata- La legión española parecía escondida en las vísperas de la final. Algunos comían empanadas de tiburón marplatense en el paseo marítimo y otros se fotografiaban con los lobos marinos del puerto. Todos estaban relajados y distendidos. En el bando argentino, la ciudad entera parecía dormida esperando el gran día, pero ese paisaje cambió ayer. Los entornos del estadio Islas Malvinas se convirtieron en un hervidero de banderas y tambores. «No había visto nunca un despliegue policial así, ni durante el Mundial del 78», comentó un taxista. Una hora antes de acceder al estadio aparecieron los primeros españoles. María, una joven alicantina, esperaba con un abánico y con su novio argentino. «Viaje desde mi tierra para ver la Copa, pero también para conocer el país de mi chico. Cada uno animaremos a nuestro color», comentó. La hermandad se acabó dentro de la cancha. Entre los 1.000 españoles, Víctor, de 18 años, era uno de los encargados de aporrear el bombo. A su lado, Jesús, con el clarine- te, se animaba con un pasodoble y alguna pieza taurina. Eran los cadetes de la «Armada Española», una asociación de aficionados alicantinos, valencianos, catalanes y madrileños que acuden a las grandes citas de la ATP. Jesús Navarro, uno de los veteranos, sonreía antes de la derrota de Ferrer. Con mostacho tricolor ondeaba símbolos patrios a dos manos. Eran el toro de Osborne y el Quijote. «Vamos a quitarle los calzones a Del Potro y espero que tenga, como dicen ellos, el orto limpio». Hubo hasta momentos de tensión. Un aficionado español, rodeado de banderas albicelestes, tuvo que abandonar la grada tras celebrar varios tantos de David Ferrer. Los argentinos, en plena fiesta, le instaron a la retirada.

 
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