Agradecimiento a «Abc»
Agradecemos muy profundamente que el centenario «Abc» nos felicite. Es la sensación que siente el joven al ser alentado por el viejo profesor, deseoso de pasar el testigo a manos más vigorosas y seguras. Nos congratulamos de que el veterano colega descubra, al fin, la importancia de unos principios, que no son de última hora, sino que forman parte de la tradición cristiana en la que se inspira nuestra sociedad. Permítasenos, sin embargo, amonestarle fraternalmente por un exceso de vanidad que recuerda a esas folclóricas otoñales que creen ver suplantadores por doquier. De creer a su editorialista, «Abc» no se inspira en los principios de la Iglesia, sino que es la Santa Sede la que bebe de sus páginas. Por cierto, convendría que prestara a sus propios editoriales tanta atención como a los nuestros, pues así no cometería errores de cierto desdoro como el deslizado en la antepenúltima línea de ese editorial que ya es la antorcha de Occidente.






















Envía esta noticia a un amigo