Ayuntamiento vecinos y CiU se enzarzan en un debate por el impacto visual de Lesseps
Barcelona- «El arquitecto Albert Vilaplana no deja a nadie indiferente». Lo decía Pasqual Maragall cuando era alcalde de Barcelona y tenía razón. Su último trabajo, la plaza Lesseps, antes de estar acabado, está en el centro del huracán de un debate entre gobierno, oposición y ciudadanos. En la última semana, vecinos de Lesseps a título individual; organizados bajo el paraguas de la Asociación de Vecinos y Comerciantes de Lesseps, y CiU, desde la oposición, han vertido críticas sobre el poryecto de remodelación de la plaza que el PP no aprobó. Todos se muestran perplejos por el impacto visual de las esculturas -un gigantesco palio y una estructura de hierro que quiere simbolizar el canal de Suez-. Otros lamentan que se haya impuesto la dureza del cemento por encima de zonas verdes y CiU aprovecha para denunciar que no se han respetado los acuerdos pactados con los vecinos durante el proceso participativo de 2002. El gobierno municipal salió ayer a defenderse. El teniente de Urbanismo, Ramon Garcia Bragado, acusó a CiU de mentir porque «Lesseps es fruto de un proceso de participación modélico y se ha hecho en consenso con los vecinos». «Otra cosa es que no gusten las esculturas, es lo que tiene el arte que gusta o no gusta», aceptó Garcia Bragado. Las obras acabarán en diciembre, pero quedarán pendientes los trabajos de la L9.




















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