La Ciudad Condal cuenta con una de las redes «antiglobalizadoras» mejor organizadas de Europa ¿ En los frecuentes incidentes, es normal que participen extranjeros atraídos por su fama de «ciudad en lucha»
Barcelona «capital antisistema»
barcelona- Son jóvenes, están organizados y dominan como nadie las redes de comunicación actuales. Los disturbios que el miércoles se originaron en Barcelona, a raíz de una manifestación de solidaridad con el joven asesinado a tiros por un policía en Atenas el pasado 6 de diciembre, no son una novedad en lo que a revueltas se refiere en la Ciudad Condal. La manifestación, a la que acudieron 300 personas, se saldó con dos detenidos -entre ellos una joven griega- y con 2.500 euros de coste por desperfectos en mobiliario urbano. Pero este suceso es sólo una ramificación del entramado antiglobalización. Páginas web de información alternativa al sistema (indymedia, kaosenlared, rebelión.org) son un claro ejemplo de cómo los activistas son informados del día a día de futuras convocatorias que, después, son trasladadas vía «email» o «sms» a los usuarios no habituales. La última manifestación anti-Bolonia (plan de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior), que derivó en una agitada marcha en la que los Mossos d¿Esquadra llevaron a cabo una polémica carga contra manifestantes y periodistas, fue la semilla en el movimiento de los encierros universitarios que actualmente protagonizan otras ciudades como Valencia, Sevilla o Madrid. Las ocupaciones universitarias, iniciadas en la Universidad de Barcelona, cuentan con un sistema de organización perfecto: talleres, charlas, cine fórums y grupos de cocina que, en base a turnos perfectamente diseñados, copan el horario estudiantil para informar, entre sacos de dormir y cajas de comida, a los jóvenes presentes de las vías alternativas a la oficial. Los que no acudan a las clases oficiales pueden estar presentes en reuniones donde se tratan temas como el impacto de la globalización en la educación, «la ruta del anarquismo», talleres de teatro, clases de malabares, dibujo al natural, etc. Barcelona cuenta así con una afianzada red antisistema que, alentada por las nuevas tecnologías, ha conseguido movilizar a una comunidad juvenil organizada. El movimiento «okupa» es una buena prueba de ello. Sólo en la corona metropolitana existen 222 casas «okupadas». Un sistema de vida que va perdiendo fuerza pese a la permisividad consistorial ,por la que el PP ha demandado en muchas ocasiones más «mano dura». En el pasado 2007 se desalojaron 209 casas, un 89% más que durante 2006. Este aumento se debe, en parte, a la pérdida de complicidad con la ciudadanía. Hasta no hace mucho, los «okupas» gozaban de cierta simpatía, pero la violencia y la organización de fiestas molestas en algunos de sus locales han agrietado su relación con el entorno.




















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