«Si la cosa funciona»
Bilis caramelizada
Dirección y guión: Woody Allen. Intérpretes: Larry David, Evan Rachel Wood, Patricia Clarkson. Fotografía: Harris Savides. EE UU, 09. Duración: 92 minutos. Comedia.
El conformismo del título (ese «si la cosa funciona» que remata las reflexiones apocalípticas de Boris Yellnikoff, ex físico y cascarrabias profesor de ajedrez para niños) podría reflejar el último cine de Allen, que explota sus viejas fórmulas sabiendo que acabarán por funcionarle. Hay que decir que en esta película, en la que vuelve a Nueva York con un guión que escribió hace 30 años para Zero Mostel, se arriesga un poco: porque Yellnikoff, interpretado por el cómico televisivo Larry David, sublima las neurosis allenianas hasta convertirse en un antihéroe de lo más antipático. Lo sabemos: la hostilidad de Yellnikoff esconde la personalidad de un hombre que sólo quiere que le quieran, pero, en aras de la credibilidad del relato, es muy improbable que una belleza del sur como Evan Rachel Wood, por tonta que sea, comulgue con sus ideas. No es ninguna novedad que a Allen no parezca importarle reciclar personajes de sus obras anteriores: Yellnikoff es una versión del quejica que él mismo interpretaba en «Todo lo demás» y Wood es una mezcla de, entre otras, la Mira Sorvino de «Poderosa Afrodita» y la Jennifer Tilly de «Balas sobre Broadway». Lo que decía: nada importa si la cosa funciona. Y la cosa empieza a funcionar cuando la cinta destapa su dimensión vodevilesca, con los padres republicanos de nuestro ángel ingenuo descubriendo su lado salvaje. A esas alturas Yellnikoff se transforma en un actor secundario de su propia historia, y su bilis se carameliza para envolver en papel de regalo una deliciosa comedia romántica.















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