«Boludeces»
Juande Ramos enderezó el juego del Real Madrid y con los fallos barcelonistas el equipo se situó a siete puntos del líder. Creció la euforia. Desmesuradamente porque contra el Liverpool tenía la prueba del nueve y se daba por resuelta la operación antes de jugar. Juande tuvo que salir a enmendar el error del presidente, quien anunció mesura en su toma de posesión y el cargo le ha debido de gustar tanto que se lanza al ruedo constantemente y se permite licencias propias de un catecúmeno.
A Boluda le habría ido mejor con apariciones medidas y sin frases grandilocuentes. Antes de que dijera lo del chorreo al Liverpool ya había tenido motivos para hacerse a la idea de que no contaba con demasiados apoyos. En muchos lugares se le considera intruso. Es un foráneo con escaso pedigrí madridista. Ahora, con sus desafortunadas salidas de pata de banco, lo tendrá peor. De aquí al final del mandato sufrirá. Ha lanzado un reto al decir que si la asamblea general le plantea problemas se irá, y puede que ello haya sido invitación al baile. La derrota la van a tapar algo las muchas ironías que a costa del chorreo le caerán encima.
Boluda servirá para que la amargura del resultado se difumine. En lugar de cargar contra los futbolistas correrá con parte de los gastos. Se había vendido que el partido iba a ser la gran noche de Raúl y fue la de Xabi Alonso. Fue la de un equipo con más españoles que el Real.






















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