Cambalache

 
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29 Noviembre 08 - JorgeBERLANGA

Sospechosos habituales Vámonos», me dijo, «tengo que hablarte de unas perlas ensangrentadas. Flores pisoteadas». Escucho la canción mientras me pregunto si la poesía sigue siendo un arma cargada de futuro en un presente armado de azarosa destrucción. La realidad es tan dulce y amarga como un canapé en tiempos de crisis. El otro día la lírica se paseaba por el Palace como una fantasía aromática y penetrante en los premios Loewe, léanse don Enrique, que mantienen una magnífica pasión entre la elegancia y las letras que todavía da aliento a los ardores y honduras de la emoción hecha palabra. Reconocimiento a Cristina Peri Rossi, que no se casa con nadie, ni siquiera con la mujer amada, ajena a familias y con metáforas sobre el miedo castrador de la tapa del wáter. Luz a Javier Vela y, de paso, a Antonio Gala y todas sus criaturas amamantadas bajo el alerón de su escuela en Córdoba. El Duque de Lugo busca un Greco que lo retrate y Ana Botella hecha un brazo de mar, un timón. Exquisitez chispeante en Covadonga O¿Shea. Belleza singular en Marisa y Alejandra de Borbón. Adoración a Carmen Valiño. Carlos Bousoño como el suspiro de un último verso en movimiento. Y Caballero Bonald haciendo cola en el ropero, saludándolo uno como a un Premio Cervantes sin abrigo, antes de saber que el abrigo iba para Juan Marsé. Si te dicen que caí. Bombay, de Corte a Checa. Mi amigo Agustín de Foxá, nieto del escritor, cayó en la India un poco antes de que su hermano fuera a recoger su cuerpo y se encontrara con Esperanza Aguirre en el fregado del terror. ¿Habría que hacer una oda a los calcetines como testimonio y reposo de la guerrera Aguirre en la cólera de los dioses y sus fanáticos seguidores? La dama de hierro caminó sobre la sangre y ya hablan de su baraka, la señal y suerte de los invulnerables. Vuelta a Madrid, lo celebró ofreciendo una copa en su palacete.

 
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