El falso postor que ofreció 36 millones de dólares por dos esculturas de la dinastía Quing es un galerista que quería reivindicar la devolución de los tesoros a su país

Christies engañada por un chino

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3 Marzo 09 - Ángel Villarino- Bangkok

A la casa de subastas más famosa del mundo, Christie¿ s, la han engañado. Y no precisamente «como a un chino», sino más bien «por un chino». El enigmático postor que la semana pasada ofreció 36 millones de dólares por dos esculturas de la dinastía Qing salió ayer por fin del anonimato. Se llama Cai Mingchao, es un galerista de medio pelo y ha dejado claro que no va a pagar ni medio céntimo por las cabezas de bronce por las que pujó. Entre otras cosas, porque no dispone del dinero. Mingchao compareció ante la prensa con una camisa tradicional y una pose desafiante. Regreso gratis Su jugada, aclaró, no es ni una broma, ni mucho menos un timo. De lo que se trata es de aumentar la presión que ejerce desde hace varios meses su país sobre la famosa firma parisina, así como contra la Fundación Yves Saint Laurent, propietaria de las esculturas. Lo que reclama el gigante asiático es que las piezas regresen gratis y, además, con una disculpa de por medio, ya que las considera parte del patrimonio nacional expoliado por el imperialismo occidental. «Creo que cualquier chino se habría levantado en ese momento. La oportunidad, simplemente, se me presentó a mí. Lo único que hice fue cumplir con mi responsabilidad», se limitó a aclarar el falso postor. La polémica ronda alrededor de una cabeza de ratón y otra de conejo, que durante siglos adornaron una de las fuentes del Palacio de Verano de la dinastía Qing, antes de ser arrancadas a golpes por soldados extranjeros. En definitiva, China considera un insulto que se vendan ahora en una subasta internacional los tesoros que les fueron arrebatados durante el saqueo de la residencia estiva del Emperador, reducido a cenizas en 1860 durante la Segunda Guerra del Opio a manos de las tropas anglo-francesas. El episodio, en el que fue destruida una de las grandes maravillas arquitectónicas de Oriente, está considerado por la historiografía china como el símbolo de las humillaciones sufridas a manos del invasor extranjero. Orgullo nacional Y ahora, sobre esa vieja herida, el sucesor del Imperio Celeste, el Partido Comunista Chino, se encarga de aventar un nuevo arranque de orgullo nacional, respaldando cualquier iniciativa que reivindique el patrimonio arrebatado e inflamando la polémica desde la Prensa oficial. Las piezas siguen en París, ya que Christie¿ s (según se encargó de recordar puntualmente la institución) no admite pagos atrasados ni envía nada antes de recibir el dinero. El daño en todo caso ya está hecho, porque la venta ha entrado en un punto muerto y, como poco, deberá repetirse la subasta. La intención de Mingchao era precisamente esa: boicotear la operación y alimentar la polémica.

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