«Claudia Schiffer no existe»

Patricia Soley-Beltrán ¿ Ex modelo y Doctora en Sociología de Género
 
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27 Enero 09

-El «glamour» de las pasarelas¿ -No se deje fascinar: el mundo de las modelos no es tan «glamouroso». A veces resulta hasta humillante. -Pero usted fue cocinera antes que fraile. -Durante años, mi rostro se hizo popular, pero después mi cotización cayó en picado. Las agencias me decían que me estaba haciendo «vieja». Comencé a llevar un espejito por la calle y me miraba obsesivamente para detectar arrugas que no tenía. ¡Acababa de cumplir los 25! -Qué mundo de locos. -«Buscamos a chicas como Patricia Soley-Beltrán», llegó a confesarme un agente, «pero no a ti». Así que decidí dar un giro a mi vida: me desvinculé por completo de la moda y fui a Gran Bretaña a estudiar una carrera. Allí aprendí lo que vale un peine: pasé de una vida de rica a fregar suelos. -¿No se le cayeron los anillos? -En absoluto. Las universidades británicas me otorgaron varias becas y mi situación mejoró. Aproveché para estudiar el mundo de la moda que tanto me marcó y entrevisté a muchas modelos con vivencias descarnadas. -Le despertarían todos los demonios. -Me afectaba mucho oír cómo las manipulaban y convertían en trozos de carne. Para explorar mis propias vivencias, me matriculé en un taller de escritura y enfoqué mi investigación como una autoetnografía. -¿Me resume alguna conclusión? -La publicidad y la moda convierten a las modelos en presuntas supermujeres. Crean un producto ficticio que guía la construcción de la identidad de muchas mujeres (y hombres) desde una fantasía: el cuerpo perfecto. Pero esto es un fraude: Claudia Schiffer no existe. -¡Ya me parecía a mí! -Muchas «top model», como Cindy Crawford, tienen claro que son un producto, una marca¿ El problema es que las modelos a menudo son demasiado jóvenes para sobrellevar que las conviertan en mercancía. -No es malo perder la inocencia. -Cierto, y los jóvenes no son tontos: se dan cuenta enseguida de que ese mundo está lleno de tiburones. Pero, para hacer carrera, se espera de las modelos que sean narcisistas, cedan a los halagos y se amolden. -La belleza abre puertas¿ -Pero hemos pasado de valorar el cuerpo como exclusivamente reproductor a valorarlo como un capital comercial. Las chicas jóvenes han integrado el mensaje feminista en un contexto que lo desvirtúa: se creen dueñas de sus cuerpos en un sentido puramente estético. -¡Pues qué suerte ser feo! -El problema afecta por igual a feos y guapos: para fomentar el consumo y un tipo de identidad, se estimula que seamos maleables, sumisos¿ -¿Cúales son los efectos de todo esto sobre las adolescentes? -Cada vez existen trastornos de la alimentación más atípicos y duraderos, y no sólo entre los jóvenes. El colmo es que no existe ni un estudio sobre moda y anorexia. -¿Se le ocurre alguna salida? -Es urgente que nos replanteemos profundamente los valores del capitalismo salvaje. Ojalá la crisis sirva al menos para que cambiemos nuestra manera loca de consumir.

 
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