Cuando la mente encoge el pene
Mitos y leyendas acompañan las relaciones sexuales de hombres y mujeres. Uno de los problemas masculinos más recurrentes se localiza en su pene. Se pregunte a quién se pregunte, parece que nadie queda conforme sobre su tamaño. Pero este problema no se queda sólo en un deseo o en un comentario con los amigos, sino que va más allá y en algunos hombres se convierte en un problema patológico.
Comenzó en el Lejano Oriente, en Asia. La literatura científica describe los primeros casos en la población japonesa y china, quienes creían que su pene encogía y disminuía hasta prácticamente desaparecer. «Se trata de una leyenda que versa sobre unos fantasmas que intentan robar los genitales y cuyos propietarios los ven desaparecer hacia dentro, es decir, debido a un proceso de invaginación», explica Luis Caballero, psiquiatra del Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda de Madrid.
Así, el síndrome de Koro se define como la unión de la sugestión cultural y «de la propia vasoconstricción que puede darse en la zona debido a una crisis o una preocupación aguda», añade Caballero. En esta línea, José María Pomerol, urólogo del Instituto de Andrología y Medicina Sexual de Barcelona, comenta que «el síndrome de Koro fue descrito en el sudeste asiático y consiste en una enfermedad psicosomática en la que el paciente tiene la sensación de que el pene se le reduce de tamaño hasta enterrarse en el abdomen. En este momento, el paciente puede tener percepción de muerte».
Esta situación se vuelve dramática y angustiosa para muchas personas, quienes sólo con tratamiento psicológico llegan a superar este complejo. «Logicamente, esto no responde a una realidad, pero utilizamos a veces la terminología, parecida a la dismorfofobia para definir a los pacientes obsesionados por el tamaño de su pene con un componente psicógeno muy importante», apunta Pomerol. Los hombres que presentan estas complicaciones psicológicas, tienen penes dentro de los límites de la normalidad.
Abordaje
El tratamiento al que deben someterse ha de ser a través de sesiones de psicoterapia por parte de un psicólogo o un psiquiatra. «En aquellos casos en los que realmente se trate de un micropene, puede considerarse la posibilidad de realizar una cirugía para alargar el miembro o utilizar mecanismos para tracción continua del mismo», añade Pomerol. Aunque Caballero subraya que fuera de los países asiáticos resulta difícil de encontrar este tipo de casos. En cambio, «sí se dan pacientes con graves problemas mentales que han presentado ciertas alucinaciones de sus zonas genitales que les han generado el intento de extirpación, ocultación o vivencias negativas de su miembro viril», expone Miguel Ángel Cueto, secretario general de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS).






















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