Dos mujeres observan la calle desde uno de los vetustos edificios de La Habana Vieja

La grave crisis financiera devuelve a la isla los cortes de luz y las «medidas extremas»

Cuba retrocede veinte años

15 Noviembre 09 - Ángel Sastre - Corresponsal en Iberoamérica

En el 20 aniversario de la caída del Muro, los apagones vuelven a Cuba, tal y como ocurrió en el «periodo especial».

BUENOS AIRES- Viendo lo que se les viene encima, el régimen cubano se prepara para lo peor. Las primeras en sentir los cortes de luz serán las fábricas, luego el maltrecho pueblo cubano, cansado de tocar fondo una y otra vez. Como prueba de ello esta semana La Habana ordenaba a todas las empresas estatales adoptar «medidas extremas»,  hasta fines de año, con la esperanza de evitar los temidos apagones que afrontó la isla tras la caída en 1991 de su antiguo benefactor, la ex Unión Soviética.
Los cortes ya comenzaron mientras los funcionarios del Gobierno de Raúl Castro advertían de que la isla enfrenta una situación «crítica» por la escasez de energía que obligará al cierre de fábricas y talleres.
«La situación que confrontamos con la energía eléctrica es crítica y de no adoptarse medidas extremas tendremos que recurrir a los apagones programados,  que afectarán a la población», según una nota del Consejo de Ministros publicada hace unos días.
En la misma línea, otro documento de la Industria Ligera advierte de que «los directores de Uniones y Empresas (...) realizarán un análisis de las actividades que paralizan o redimensionan, dejando sólo aquellas que garantizan exportaciones, sustitución de importaciones y servicios básicos a la población».
Ya a comienzos del año las autoridades llamaron a la población a reducir el consumo eléctrico y se tomaron medidas de ahorro en las empresas estatales, como apagar los aires acondicionados de las empresas y oficinas, además de reorganizar los turnos de trabajo para gastar menos electricidad.
Otras advertencias sobre la grave situación económica provienen de la Central de Trabajadores de Cuba, que publica una especie de editorial en el que convoca a los cubanos a planificar la crisis, apretándose el cinturón con inteligencia. La única explicación hasta ahora es que el país no puede consumir más combustible del que el Gobierno puede pagar. Ante el desespero, el gobierno de Raúl Castro podría llegar cerrar los centros de trabajo más improductivos, el costo social será alto porque implicará un crecimiento del paro.
La situación, por ahora, no es tan grave como en la década de los noventa, debido a que la isla recibe 93.000 barriles diarios de petróleo –casi dos tercios de lo que consume– de Venezuela. Cuba paga su factura petrolera con el suministro de personal médico y otros profesionales a ese país sudamericano.
El resto del crudo es extraído en Cuba en cooperación con empresas extranjeras, la más importante de ellas es la canadiense Sherrit. El problema es que el petróleo cubano es escaso y de baja calidad por su alto contenido de azufre.
Las autoridades cubanas no tienen capacidad de adquirir más combustible debido a la escasez de recursos financieros, producto de la crisis mundial, las raquíticas exportaciones y la baja productividad agropecuaria.
Incluso el Ministro de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca, reconoció hace una semana que las dificultades financieras impiden pagar las deudas con los empresarios extranjeros. Además, anunció que su país reducirá el comercio con el resto del mundo en un tercio. Para enfrentar la crisis financiera internacional, el país ha reducido gastos e importaciones, suspendió los pagos de la deuda y congeló cuentas bancarias de empresas extranjeras –entre ellas españolas, un tema recientemente tratado durante la visita del ministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos, a la isla–.


El turismo, último recurso
El ministro de Turismo de Cuba, Manuel Marrero, indicó que la isla prevé cerrar el año con la cifra récord de 2,4 millones de visitantes, superando los 2,3 de 2008, informó ayer la prensa oficial. «Estamos previendo cerrar este año 2009 con el arribo de 2.425.000 visitantes, lo cual será nuevamente un récord», dijo Marrero al semanario económico Opciones, y auguró que la actual temporada de invierno será «buena» para el sector en la isla. Como otro posible récord resaltó que en ese periodo se espera la llegada de unos 95.000 visitantes de Canadá, el principal
emisor de turismo. Según datos oficiales, en los primeros nueve meses de 2009, el número de visitantes creció en un 3,3% respecto al mismo periodo de 2008.

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