Dientes
Nos enseñó Isabel Pantoja, ese feraz manantial de sabiduría, a hacer frente a las adversidades y, sobre todo, a los muchos sádicos que contemplan con delectación el mal ajeno: «Dientes», exhortaba la artista a su corte como metonimia de la risa ante la manada de buitres, «que es lo que les jode». Esperan los encorbatados que sus cuentas mentirosas amedrenten al currante porque no hay individuo más manejable que el que tiene miedo. No digamos el que teme perder su empleo en tiempos de estampida empresarial. Nuestras miradas bajas los cargan de razones. Es el silencio de los corderos: la docilidad no ablanda al matarife, sólo le facilita el trabajo. Bebamos de la filosofía «pantojil» para sonreír aunque sea sin ganas. Dientes, que lo mismo se creen que sirven para morder o segarles la moqueta debajo de los pies. Y ruido: que se escuchen los lamentos.






















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