dinero (rip)ense
Debe ser que no hay nada mejor en lo que gastar el dinero en Rivas. Debe ser que todas las calles están asfaltadas. Debe ser que todos los vertederos están aislados. O debe ser incluso que todas las salidas a la M50 están construidas y las obras para evitar las riadas terminadas. Si van por Rivas y ven un bache no se pregunten que puede hacer el ayuntamiento por ese bache: será usted un «neocon» hostil insensible ante las verdaderas necesidades de los ripenses que no son otras, y por este orden, que las siguientes: todo buen ripense, según su alcalde José Masa, tiene como necesidad básica borrarse del registro del bautismo y en segundo lugar, y es la novedad de esta semana, la eutanasia. Es curioso: al alcalde de Rivas le preocupan mucho los extremos. Por un lado el nacimiento. Y por otro la muerte. Quizá el problema es que todo lo que hay entre medias es lo que llamamos «vida», esa pejigera cuestión por la que los vecinos pagan impuestos y se levantan a las siete de la mañana. Si no, no se entiende. Primero una oficina para poder apostatar con garantías. Y ahora otra asesoría pagada con fondos municipales para recibir información de cómo morirse «como Dios Manda»: morirse con «dignidad» que se dice ahora, y que en realidad es la manera fina de hablar de la eutanasia.






















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