El bufón de Europa
Las universidades estudian el fenómeno: Italia elige a Berlusconi presidente del gobierno, por tercera vez, por mayoría absoluta, y los italianos vuelven a asumir que la política más que una solución es un problema, sin pensar que el mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan. Y ahí está él, en todos los GG, jugando al cu-cu con Merkel, cuchicheando a Sarkozy «yo te he dado a tu mujer», y retratando a Obama como un «joven bronceado», para desviar el debate político de fondo hacia lo absurdo y la estupidez, para tapar que desde el gobierno ha llegado a controlar el 100% de las televisiones, ha promovido una ley para no ser juzgado, ha sido acusado de mantener contactos con la mafia, y ha escalado hasta convertirse en la mayor fortuna de Italia en 2005, según la revista Forbes. Pero sucede que el pasotismo de sus conciudadanos es ofensivo cuando el personaje, para cubrir las listas al Parlamento Europeo, elige a varias vedettes y show-girls cuyos únicos méritos son sus medidas corporales. «Una inmundicia sin pudor», según su propia mujer. Una desvergüenza. En Italia, las disputas de la alcoba presidencial se ventilan en las televisiones como aquí las de Belén Esteban, y el jefe del gobierno se comporta con la frivolidad de un chulo de putas. «He dicho muchas veces que la política es la segunda profesión más baja y me he dado cuenta de que guarda una estrecha similitud con la primera», escribió Reagan, y aún no había conocido a Berlusconi en esta salsa. Por eso molestó tanto que Sarkozy, mientras insultaba a Zapatero, elogiara a Berlusconi diciendo que «lo importante de una democracia es ser reelegido». Olvidó Sarkozy que lo más importante es no convertir la democracia en un lodazal degradado, envilecido y humillado. Pero la cuestión es por qué los italianos siguen votando a semejante personaje. Me temo que lo hacen porque admiran la acumulación de poder y riqueza, y el atrevimiento de un individuo que pasó de friegaplatos a millonario. Y me temo más: porque allí hay personajes aún peores. Aún así, la supervivencia de Berlusconi es un enigma para quien escribe.






















Envía esta noticia a un amigo