El chispazo de la Feria
Yo tenía mi artículo rematado cómodamente y precisamente iba a caer en lo que critico, pero afortunadamente el chispazo de la Feria se ha producido, y tengo que cambiarlo todo. Iba a contar mi sorpresa porque algunos «prestigiosos» tertulianos políticos, por defecto profesional, hacen eso: crítica de todo, incluso de la Feria de Sevilla. Así he podido oír a una amiga y compañera, que iba entre la muchedumbre, decir en el programa en el que colabora que la crisis ha hecho tanto daño en la Feria que no había casi nadie. O estaba muy bebida o traía el discurso hecho. Pero bueno, el que cuenta lo que no ve será que tendrá cataratas en su vida. En fin, esto no tiene importancia. La Feria todavía bulle hoy y hay tiempo de disfrutar hasta su último momento. Sin duda por el buen tiempo, por el metro, por el espíritu sevillano de plantar cara al desánimo la Feria ha sido de las más animadas. Como ya vieron en la gráfica de ayer, Cayetana volvió al Real. Me llamó Tomás Terry, que estaba alojado en Dueñas, y me comentó el deseo de la Duquesa de estar en la Feria y comer marisco. Inmediatamente llamé a José María Gil Silgado y lo organizamos todo en su caseta. A las 3 llegaron los invitados, Gil Silgado recibió a Cayetana a pie de coche con flores, en la mesa se sentaron Pilar de la Rosa, Tere Pickman, Anabel Gil, Tomás Terry, Josemi Rodríguez Sieiro y el que les cuenta las «crónicas cayetanas». Luego vino el recorrido con Miguel Gallego y Luna Sultán, una riquísima y encantadora venezolana. Pero como les conté al principio, se produjo el chispazo en la caseta de Carlos Herrera. Cayetana quería ver bailar a Mariló y al Herrera (que por fin hizo acto de presencia); Mariló estaba bellísima con un traje de Lina; bailé con Loli Reina, con la hija de Carlos y Mariló y, de pronto, Francisco Rivera se arrancó, sacó a bailar a Mariló y ahí se fundieron todos los plomos. La gente estaba entusiasmada, había chispa; por fin muchos entendieron que las sevillanas no son más que un arte para seducir a una mujer. Comentaba con Ana Rosa Quintana que tener las imágenes de ese baile era lo más apetecible para cualquier programa de noticias sociales. El resto de españoles no lo verá pero a los 200 ó 300 que llenábamos la caseta se nos ha quedado grabado el momento. En esta ciudad, con esta luz, con la primavera, con este baile hay que buscar donde desfogarse. La Feria nunca termina porque empieza el año que viene.






















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