Arte La última «gamberrada» de estos dos «enfants terribles» del arte británico: hacerse pasar por creadores nacidos en la antigua URSS
El engaño de los Chapman
En efecto, la propia galería donde exhibieron las obras fue la promotora y cómplice del «cuento». La broma, extravagancia o experimento -porque se puede analizar desde muy distintos puntos de vista- ha consistido en hacer pasar a los míticos del Young Brit Art como una pareja de artistas rusos. La galería protagonista, Orel Art, que el pasado mes de abril abrió sus puertas por primera vez en el prestigioso barrio de Westminster, no quiso pasar por alto ni un solo detalle, y para que la farsa fuera creíble ideó incluso un catálogo que recogía toda la supuesta trayectoria de la pareja inventada para la ocasión. «Yuri y Konstantin Shamanov, fundadores de un nuevo movimiento radical artístico de Moscú llamado ¿Camaleón¿, debutan en Londres», decía el comunicado que anunciaba la exposición inaugurada el 8 de julio. «Llevamos ocho años en París trabajando con el arte vanguardista ruso y cuando abrimos en Londres pensamos que estaría bien hacer algo distinto», explica a LA RAZÓN Verónica Tretyakva. A pesar de que la galería deseaba seguir trabajando con artistas rusos, se planteó también establecer contacto con otro tipo de creadores, y los Chapman fueron su apuesta desde el primer momento. «Las conversaciones empezaron hace un año y quedamos encantados con la idea de hacer algo fuera de lo común», matiza. Sobre la posibilidad de que la «gracia» les haya costado incluso su estatus -tan bien valorado en París- o enfrentado con la crítica londinense, Tretyakva no parece asustada: «Puede que les haya encantado o que les haya enfurecido. Lo que está claro es que ya todos nos conocen», dice. De otra cosa no, pero de falta de imaginación nadie les puede echar nada en cara. La historia que crearon para la exposición no dejaba cabo suelto. Según el catálogo, los Shamanov nacieron el 12 de abril de 1961, el día en que Yuri Gagarin se convirtió en el primer hombre que viajó al espacio, y tras servir en el Ejército soviético, se fueron cada uno por su lado. Yuri trabajó como ingeniero en un laboratorio de investigación espacial antes de hacerlo como escenógrafo para el teatro, mientras que su hermano, Konstantin, se dedicó al comercio. Pero a finales de los 90, los hermanos se reunieron y comenzaron a trabajar juntos como artistas inspirados por movimientos rusos de vanguardia, como el constructivismo o el suprematismo de Malevich, en los que se diagnostica a una sociedad enferma. La galería llegó incluso a ofrecer fotografías de los «rusos de pega» al mostrar a los Chapman ataviados con pelucas y barbas postizas. Los críticos quedaron impresionados y empezaron a buscar más información del movimiento Camaleón. Lógicamente, en ningún sito aparecían detalles de la pareja y fue entonces cuando empezaron las sospechas. El rotativo «Evening Stándar», compinchado con galería, desveló ayer finalmente la noticia: «Los artistas querían que su identidad permaneciese en secreto el mayor tiempo posible hasta que lo descubriese el público o la prensa», confesó Ilona Orel, responsable de la sala.




















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