Italia reduce el absentismo de los funcionarios públicos en un 45% ¿ La división de su salario en un tramo fijo y otro variable ha redundado en más asistencia al trabajo

El Gobierno italiano contra los holgazanes

Diccionario Inteligente
14 Enero 09 - Darío Menor

roma- Lunes, 10 de la mañana. En una oficina pública de Roma para renovar los carnés de identidad y otros documentos oficiales casi un centenar de personas espera con paciencia infinita su turno. De diez mostradores para atender al público, sólo dos están en funcionamiento. Los otros permanecen vacíos, ni rastro de los funcionarios que deberían estar trabajando. Al rato, llegan dos o tres empleados tras terminar su café y su tertulia. Del resto de funcionarios, a quienes correspondería impedir la espera los sufridos ciudadanos, sólo se sabe que siguen de baja. Ésta es la realidad diaria de la Administración pública italiana, una casta con privilegios increíbles formada por 3,6 millones de empleados. La legión de funcionarios le cuesta al Estado alrededor de 300.000 millones de euros cada año, una cifra que se ha disparado en la última década debido a que los sueldos de los trabajadores se han duplicado. El aumento no ha llevado consigo un crecimiento de la productividad, todo lo contrario. Ésta sigue siendo un 50% más baja entre los empleados públicos frente a los asalariados de las empresas privadas. Cuando fue nombrado ministro de la Administración Pública por Silvio Berlusconi, Renato Brunetta se propuso invertir la situación de los funcionarios italianos. La época de absentismo continuo y las bajas infinitas ha terminado con la guerra personal que Brunetta ha emprendido contra los «fannulloni» (holgazanes), una de las principales causas por las que los hospitales, colegios, ministerios y demás instituciones públicas funcionan tan mal en Italia. Para acabar con la ineficacia y conseguir que los funcionarios ocupen sus puestos de trabajo, el ministro ha dividido el sueldo de los empleados en dos partes: una fija y la otra derivada de su productividad. Esta sencilla medida, que ha tenido una gran repercusión social y mediática, ha tenido un efecto inmediato. Según explicó Brunetta esta semana, el absentismo laboral se ha reducido un 45% en las administraciones públicas. Este porcentaje significa que al menos 100.000 funcionarios han vuelto al puesto de trabajo del que hasta ahora se escaqueaban. «La gente se ha dado cuenta del cambio, aunque todavía no es suficiente», dice el ministro. Tras los primeros éxitos, la cruzada contra los «fannulloni» entra en una nueva fase. Atrás queda la persecución y la denuncia del absentismo, ahora Brunetta intentará exaltar el papel que desempeñan los funcionarios en el funcionamiento del Estado. «Más que ofender a los trabajadores públicos, lo que quiero es que recuperen el orgullo de decir que realizan una labor fundamental», aseguró el ministro.

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