El ordenador de «Txeroki» guarda varios atentados como el de Uría

El tipo de acción criminal, contra un empresario, que requiere la aprobación de los dirigentes etarras, y el tiempo necesario para su preparación hacen sospechar que los datos los tenía Azpiazu

 
0
   
026nac08fot1.jpg
7 Diciembre 08 - J. M. Zuloaga

Madrid-Un mayor esfuerzo tecnológico, especialmente en Francia. Es la petición de expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN, que urgen la articulación de un sistema que permita desencriptar en el menor tiempo posible los archivos que los miembros de ETA protegen con el sistema PGP (Pretty Good Privacy). La preparación del atentado en el que fue asesinado en Azpeitia (Guipúzcoa) Ignacio Uría estaba, «casi con toda seguridad», en los ordenadores y memorias USB hallados en poder de Garikoitz Azpiazu, «Txeroki», y Leire López, «Jare», que dirigían los «comandos» de la banda. Una acción criminal como la que costó la vida al empresario guipuzcoano requiere de una preparación de varias semanas e incluso meses. Primero, tienen que llegar a Francia los datos sobre la víctima y sus costumbres que recaban los informadores etarras de la zona. Después, al ser un atentado que se sale de lo «habitual» (Fuerzas Armadas o de Seguridad), la decisión sobre su ejecución la tiene que tomar el «Zuba» (comité ejecutivo) o el «Zuba dinamika» (comité reducido). Todo ello lleva un tiempo y «Txeroki» y «Jare» fueron detenidos el 18 de noviembre, fecha en la que, según las citadas fuentes, el proceso que concluyó en el asesinato de Uría había terminado o estaba a punto de finalizar. De haber contado con una tecnología para descifrar los archivos de manera inmediata, ésta y otras acciones criminales se habrían podido evitar. «Llaves» El PGP es un programa que se puede conseguir gratuitamente en internet en pocos minutos. Es fácil de usar -lo utilizan los etarras- y permite proteger archivos y correos con unas claves que, en teoría, hacen imposible acceder al que no tenga esas «llaves». En un manual de ETA que se utiliza para la formación de nuevos pistoleros y al que ha tenido acceso LA RAZÓN, los «técnicos» de la banda dan consejos básicos a los pistoleros para que las Fuerzas de Seguridad no puedan acceder a los archivos: «Nunca dejéis en cualquier parte vuestras contraseñas; el nombre de tu compañer@, la fecha de nacimiento y contraseñas por el estilo son las más sencillas de encontrar (las mejores son las que usan una frase, y mejor si sólo contiene signos de puntuación o combinaciones especiales de teclas en lugar de signos alfanuméricos)». «Si manejamos programas de seguridad y claves para proteger nuestros documentos, -agrega- lo mejor es tenerlos guardados siempre en disquetes aparte». El sistema PGP se basa en la existencia de una doble clave. Una es «pública», que la conocen todos los que envían correos o tienen acceso al ordenador en cuestión; y otra «privada», que forma parte del programa y que sólo conoce el que está autorizado para entrar en determinados archivos. Al parecer, la tecnología para «romper» estas encriptaciones ha progresado bastante en los últimos años. Es un asunto que se lleva con el lógico secreto para no dar ventaja a las bandas terroristas y organizaciones criminales que lo usan. Lo que hace falta, subrayan las fuentes consultadas, es que esa tecnología se ponga en manos de lo que más la necesitan, entre otras cosas para salvar vidas humanas. Las investigaciones, puramente policiales, que se han desarrollado en los últimos tiempos en España han permitido que algunos etarras accedieran a facilitar las claves con las que habían encriptado los archivos. Es el caso de Gorka Lupiañez, (y de algún otro) detenido en Vizcaya por la Guardia Civil, y que reveló a los agentes que para entrar en los archivos había que teclear la siguiente frase, tal y como adelantó LA RAZÓN en su edición del 16 de febrero: «HiguriaHigartua2004KAZ!!». La «llave» que abría el sistema PGP era «Txepetxa» y después había que escribir la citada clave. Para acceder al programa de compartimentación del disco duro del tipo Bestcryptm la clave era más sencilla: 0123456789. En el caso de Francia, las investigaciones son más lentas. De hecho, según las citadas fuentes, los investigadores no han logrado, en contra de lo publicado, acceder a las partes encriptadas del ordenador y dispositivos de memoria que tenía Francisco López, «Thierry», que era el jefe del «aparato político» y que fue arrestado en Burdeos en mayo de este año. Algunos de los archivos, como el relativo a un escolta que había sido candidato del Partido Popular y al que ETA pretendía asesinar en el País Vasco, y a empresarios, identificados con números, que han pagado el chantaje terrorista conocido como «impuesto revolucionario», se han podido leer, ya que a López no le había dado tiempo a encriptarlos.

 
0
   
Publicidad

Envía esta noticia a un amigo

Recuerde que los campos marcados con asterisco (*) son obligatorios.

© Copyright 2012, La Razón C/ Josefa Valcárcel 42, 28027 Madrid (España)