La abstención crece hasta los 10.142.638 millones y se convertiría en la segunda «fuerza» política
El PP supera por primera vez al PSOE en número de diputados desde el 9-M
Madrid- Apenas nueve meses y una crisis económica serían suficientes para que el PP ganara las elecciones en el caso de que se celebraran hoy. No sólo vence a los socialistas en intención de voto (41,5 por ciento frente al 39,8), sino que va más allá y, por primera vez desde el pasado 9 de marzo, supera en número de escaños a la formación de Ferraz, obteniendo 161-163, frente a los 155-157 del partido de Zapatero. Tanto en octubre como en noviembre ambas formaciones acababan en «tablas», pero los últimos acontecimientos y la poca confianza que han inspirado las medidas del Ejecutivo han llevado al partido de Rajoy a ponerse por delante, tal y como se desprende de una encuesta de NC Report para LA RAZÓN. Este sondeo confirma también la pérdida de seguidores del PSOE respecto al 9-M, que supone 1.509.000 votantes menos, una cifra muy superior a los 89.000 que sólo pierde el PP. Pero aquí también hay que tener muy en cuenta la abstención, que crece casi tres puntos porcentuales y elevaría a un millón de nuevos votantes los que no acudirían ahora mismo a las urnas. En total, serían más de 10 millones de ciudadanos los que no votarían. De los nuevos desengañados, el 54 por ciento votó el pasado 9 de marzo a los socialistas y el 33 a los populares. Y, cómo no, los sufragios que pierde cada uno de los dos partidos tienen un destino. De los ciudadanos que dejarían de votar al PSOE, más de medio millón marcaría ahora la opción del PP en la papeleta, 327.000 la de IU y 202.000 la de UPyD. Otro medio millón optaría por no ir al colegio electoral. En la otra cara de la moneda, sólo 134.000 de los ciudadanos que votaron en marzo al PP darían su papeleta al PSOE de celebrarse hoy nuevas elecciones generales. Rosa Díez gana adeptos Tanto la abstención como los nuevos votantes han tenido efectos positivos para otras formaciones como Izquierda Unida o UPyD. Así, el partido de Llamazares sumaría 224.050 nuevos votantes respecto a marzo, y el de Rosa Díez se haría con 373.425 más, aumentando también su número de diputados, pasando del que obtuvieron en marzo a dos o tres. Junto a la abstención, los partidos también se verían beneficiados por la llegada de cerca de 74.000 nuevos votantes que el 9-M no alcanzaban la mayoría de edad. De ellos, 24.000 otorgarían su voto al partido de Mariano Rajoy y 22.000 al PSOE. El resto, 28.000, repartirían sus sufragios entre otras formaciones. La situación también se presenta reñida en lo que se refiere a grupos de edad, donde las decisiones apenas presentan diferencia. Aquí, el 44 por ciento de ciudadanos de entre 18 y 30 años votaría al PSOE, cifra que baja hasta el 34,6 en el caso de los españoles mayores de 65 años. En el caso del PP, casi un 45 por ciento de los ciudadanos mayores de 65 le concederían su voto y sólo el 40 de los de entre 18 y 30 confiaría en ellos a la hora de depositar su papeleta en la urna. Así las cosas, y con estas cifras sobre la mesa, los socialistas tendrán que hacer examen de conciencia para tratar de mejorar unos resultados cada vez más desfavorables. Y es que un millón y medio de votos perdidos son muchos votos.






















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