Solbes echa agua fría sobre la promesa que permitió a los socialistas romper el pacto de Sanz con el PP ¿ El PSOE se comprometió hasta tres veces a financiarlo y hoy se desdice
El «timo» del AVE noquea a UPN
madrid- Desconcierto y un profundo malestar con el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Así están los ánimos en las filas de UPN después de que el vicepresidente económico, Pedro Solbes, echase tierra sobre el prometido Tren de Alta Velocidad navarro. En el Congreso, Solbes ha asegurado, en respuesta a una pregunta del diputado de UPN Carlos Salvador, que será «difícil avanzar» en ese proyecto por problemas de interpretación jurídica de la cláusula del Convenio Económico navarro en la que se debería sustentar la financiación. Una declaración que contradice su palabra y, sobre todo, la del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Además de dejar en evidencia los supuestos acuerdos alcanzados por el presidente foral, Miguel Sanz, con los socialistas, y que fueron el prólogo de la luna de miel con el PSOE que terminó con la alianza de UPN con el PP. El 17 de octubre de 2006 Solbes aseguró que la financiación del TAV navarro tendría el mismo trato que la del País Vasco. Es decir, asumió que se descontara del Convenio Económico navarro, igual que se hace con el Concierto vasco. Pero es que en octubre de 2007 fue el propio Zapatero el que bendijo el proyecto en una reunión en La Moncloa con Sanz, días después de haber recibido al «lendakari» vasco, Juan José Ibarretxe. Sanz sacó pecho con el buen trato que le ofreció Zapatero y con el hecho que le hubiese dedicado más tiempo a él que a Ibarretxe. Y en la página web oficial de Moncloa se colgó el acuerdo sobre el TAV navarro, que, supuestamente, debía estar sellado antes de que terminara 2007. De hecho, varias semanas después hubo incluso una reunión técnica entre el secretario de Estado y el consejero de Obras Públicas para avanzar en lo negociado. Para más «inri», en septiembre de 2008 la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, proclamó en Navarra, a donde acudió para celebrar la Fiesta de la Rosa, que habría una visita inminente de un representante del Gobierno para firmar el convenio. Nunca más se supo, hasta que ahora Solbes pone en entredicho todas las promesas anteriores. Es cierto que sobre la mesa hay una resolución aprobada en el Senado que da de plazo al Gobierno hasta abril para que cumpla con su compromiso. Pero la sensación en las filas de UPN es que no hay voluntad de tirar hacia adelante por falta de financiación y por la división interna en el propio Ejecutivo entre Economía y Hacienda y Fomento. En estos tiempos de crisis, el Departamento de Magdalena Álvarez se niega a sufragar el proyecto con la excusa de que es una «obligación sobrevenida», y el de Solbes tampoco está dispuesto a cargar con el muerto. Además, en UPN también se sospecha que el Gobierno está calculando cuándo puede sacar mayor ventaja electoral. Si algo es evidente es que Zapatero, de momento, no está correspondiendo a la buena disposición de Sanz.






















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