El toro
El último «Toro de Osborne» que quedaba en pie en Cataluña ha sido derribado por un grupo de vándalos independentistas que no soportan ver un símbolo tan eminentemente español erigido en esta comunidad. Como en otras ocasiones –la última en mayo de 2008– un grupo de vecinos de El Bruc (Barcelona) se encargó de reparar, pintar y volver a poner en pie la silueta de manera altruista. ¿Por qué? Porque frente a la sinrazón de algunos, está la grandeza de los que no se resignan a ver su tierra desnaturalizada y desvinculada del país al que pertenecen. En ocasiones, un pequeño episodio se convierte en paradigma de lo que sucede en una sociedad; los vecinos de El Bruc volverán a poner en su sitio al toro. Una vez más, el ruido de los independentistas será acallado por la sorda labor de unos anónimos ciudadanos.
Rafael González / Toledo






















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